La Comisión Europea prevé que la eurozona crezca un 1,2 % en 2019 y un 1,5 % en 2020, y sitúa a España en el 2,1 %. Qué dicen las previsiones de primavera.
La Comisión Europea presentó el 7 de mayo sus previsiones económicas de primavera. Para el conjunto de los diecinueve países del euro, anticipa un crecimiento del 1,2 % en 2019, una décima menos que en su proyección de febrero, y del 1,5 % en 2020, tras el 1,9 % de 2018. Para España, la Comisión espera un crecimiento del 2,1 % este año, por encima de la media de la zona del euro.
El comisario Pierre Moscovici habló de una incertidumbre persistente que pesa sobre el comercio y la inversión. En materia de cuentas públicas, la Comisión estima que el déficit español de 2019 será del 2,3 % del PIB, por encima del 2 % que prevé el Gobierno, lo que apunta a diferencias de criterio sobre la evolución de los ingresos y del gasto.
Cómo se elaboran estas previsiones
La Comisión publica tres veces al año, en febrero, mayo y noviembre, previsiones para los Estados miembros y para el conjunto de la Unión. Se basan en los datos disponibles, en supuestos sobre el entorno exterior, como el petróleo o los tipos de cambio, y en las políticas ya aprobadas. No incluyen medidas que todavía no se han adoptado, de modo que las nuevas decisiones pueden cambiar el resultado.
Por eso las previsiones se revisan con frecuencia y a menudo se mueven unas décimas. Las rebajas de una décima no cambian el cuadro por sí solas, pero son una señal de dirección: a mediados de 2019, la tendencia era de ligera desaceleración, y el margen para los errores de las empresas, un poco menor que en los años anteriores.
Qué significa para una empresa
Con un crecimiento del 2,1 %, la economía española seguiría creando empleo y demanda interna, algo importante para sectores como el comercio, los servicios o la construcción. Pero una buena parte de las empresas medianas depende de las ventas a los países del euro, de modo que la debilidad de otras economías, con previsiones de crecimiento mucho más bajas, puede notarse en las exportaciones.
Las previsiones suelen utilizarse para elaborar presupuestos, negociar con bancos o fijar objetivos de ventas. Conviene hacerlo con prudencia: construir al menos dos escenarios, uno central y otro más débil, y comprobar qué ocurriría con la tesorería y la deuda si el crecimiento fuera medio punto inferior. Esa simulación vale más que cualquier cifra concreta.
Una previsión sirve para ordenar las preguntas, no para sustituir las respuestas.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.



