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Kalanick dimite como consejero delegado de Uber

Por Pearson Specterjueves, 22 de junio de 20174 min de lectura

Travis Kalanick dejó el 20 de junio de 2017 la dirección ejecutiva de Uber tras la presión de sus inversores y un informe sobre la cultura de la empresa. Qué enseña a las compañías con fundador al frente.

Travis Kalanick, cofundador de Uber, dimitió el 20 de junio de 2017 como consejero delegado de la compañía, según confirmó esa misma noche, hora de California, un portavoz de la empresa. Dejó el cargo tras horas de conversaciones con sus inversores, que le habían enviado una carta titulada «Moving Uber Forward», firmada por cinco de los más destacados, entre ellos Benchmark, en la que le pedían que se apartara de inmediato. El consejo de administración lo ratificó en la madrugada del 21.

Lo que había pasado antes

La dimisión llegó nueve días después de otra decisión del consejo. El domingo 11 de junio, los consejeros se reunieron casi siete horas en la oficina de Los Ángeles del despacho Covington & Burling y aprobaron por unanimidad todas las recomendaciones de la revisión de la cultura de la empresa que había dirigido el exfiscal general de Estados Unidos Eric Holder, socio de ese despacho. La compañía atravesaba una crisis por denuncias de acoso sexual y discriminación que, según la prensa, ya habían llevado al despido de más de veinte empleados tras una investigación externa. Las recomendaciones se hicieron públicas el 13 de junio, en un documento de trece páginas.

Según la prensa, entre ellas figuraban nombrar un presidente independiente del consejo, crear una comisión de supervisión del consejo, reasignar parte de las funciones de Kalanick, dar más peso a un director de operaciones y reforzar los controles internos. Ese mismo día Kalanick anunció una excedencia por motivos personales, pues su madre había muerto en un accidente de barca semanas antes y su padre había resultado herido, y escribió que la responsabilidad última de la situación de la empresa recaía sobre él. También dimitió el consejero David Bonderman, tras disculparse por un comentario que él mismo calificó de inapropiado en una reunión con toda la plantilla.

Lo que se sabía el 22 de junio

Kalanick declaró que aceptaba la petición de los inversores para que Uber pudiera volver a construir en lugar de distraerse con otra batalla. El consejo dijo que mantiene su asiento, que él siempre puso a Uber por delante y que espera seguir trabajando con él.

Uber, valorada en torno a 70.000 millones de dólares según la prensa y con más de 11.000 millones captados, se quedaba sin consejero delegado. Según TechCrunch, tampoco tenía director financiero, director de operaciones ni director de marketing. No se había anunciado ningún sucesor ni un calendario para elegirlo.

Qué enseña a las empresas con fundador

El caso no es solo tecnológico. Muchas compañías, grandes o familiares, dependen de una figura fundadora con mucho poder de decisión, y este episodio muestra los límites de ese modelo cuando el liderazgo y la cultura interna entran en conflicto. Tres preguntas de gobierno corporativo sirven para cualquier empresa: quién controla al máximo ejecutivo, quién decide su continuidad y qué ocurre si falta de un día para otro.

La primera es la composición del consejo: si tiene consejeros independientes con peso real y si el presidente es distinto del máximo ejecutivo, como recomendó Covington & Burling a Uber. La segunda es la sucesión: un plan, aunque sea sencillo, para una ausencia temporal o definitiva del fundador, y un reparto claro de funciones entre dirección general, operaciones y finanzas. La tercera son los cauces internos: que las denuncias de empleados puedan llegar al consejo sin pasar por la dirección.

En una empresa familiar o con socios fundadores, estas preguntas suelen resolverse en el protocolo familiar o en el pacto de socios. Conviene revisar que esos documentos prevén qué pasa si el fundador deja la dirección pero sigue siendo accionista o consejero, que es justo la situación de Uber esta semana. Consulte con su asesor cómo aplicarlo a su caso.

El poder concentrado funciona mientras funciona; el gobierno corporativo sirve para el día en que deja de hacerlo.

Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.

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