- Los envíos de bajo valor dejan de entrar libres de aranceles desde cualquier país.
- Varios operadores postales europeos, entre ellos Correos, suspendieron envíos de mercancías a EE. UU.
- Quien vende online allí debe recalcular precios, logística y aduanas.
El 29 de agosto de 2025 terminó la llamada exención de minimis en Estados Unidos, que permitía importar sin pagar aranceles paquetes de hasta 800 dólares. La medida se adoptó mediante la Orden Ejecutiva 14324, firmada el 30 de julio, que invoca la ley estadounidense de poderes económicos de emergencia. Desde esa fecha, los envíos de bajo valor pagan los aranceles que les correspondan, con independencia del país de origen, del valor y de la vía de transporte, con muy pocas excepciones.
El cambio afecta a un volumen enorme: según datos de la aduana estadounidense citados por la prensa, más de cuatro millones de paquetes de bajo valor entraban cada día aprovechando la exención. Varios operadores postales europeos, entre ellos Correos, suspendieron temporalmente los envíos de mercancías a Estados Unidos mientras adaptaban sus procedimientos. Para los pequeños vendedores, que dependían de ese régimen para ofrecer precios competitivos, el efecto puede ser más intenso que para las grandes plataformas.
Qué era la exención
La exención de minimis permitía que los envíos de bajo valor entraran en Estados Unidos sin arancel ni, en la práctica, trámites aduaneros complejos. Nació para no gastar en cobrar un arancel más de lo que se recaudaba, pero con el comercio electrónico se convirtió en un canal masivo: el año anterior se enviaron unos 1.360 millones de paquetes sin pagar aranceles, por un valor cercano a 65.000 millones de dólares, según las cifras que recogió la prensa.
Su eliminación se adelantó casi dos años a lo que preveía la legislación vigente, que fijaba el fin del régimen para julio de 2027. La Casa Blanca la justificó por razones de seguridad nacional y la vinculó a las emergencias declaradas por el fentanilo y por prácticas comerciales desleales; el decreto apuntaba de forma directa a países como China, México y Canadá. Se trata de una medida adoptada por orden ejecutiva, lo que no excluye que pueda ser objeto de revisión judicial o de cambios posteriores.
Efectos para las empresas
Para un comercio online europeo que vende a clientes estadounidenses, el cambio altera la ecuación de precios: el arancel se suma al coste del producto y, según quién actúe como importador, puede recaer en el cliente o en el vendedor. Muchos negocios tendrán que decidir si repercuten el coste, si abren un almacén en Estados Unidos o si dejan de enviar determinadas referencias. Quien venda desde Cataluña o el resto de España a través de marketplaces debería preguntar también a la plataforma cómo gestionará los aranceles y quién figura como importador.
También cambia la gestión: cada paquete requiere ahora clasificación arancelaria, valoración y declaración correctas. Los errores de origen o de valor pueden provocar retrasos o sanciones, y los transportistas están ajustando sus servicios; algunos, como DHL, mantienen los envíos entre particulares de menor importe con controles más estrictos. Para las empresas que usan un operador logístico, la clave es acordar por escrito quién prepara y firma las declaraciones y quién responde ante un error.
Qué conviene revisar
Conviene revisar qué productos se venden a Estados Unidos, por qué canal y con qué condiciones de entrega, y recalcular márgenes con el arancel aplicable. También hay que hablar con el transportista sobre cómo se declararán los envíos y quién asume los costes de despacho. Las empresas con poco volumen pueden preferir agrupar pedidos para reducir trámites.
Es un cambio normativo en un entorno todavía inestable, de modo que conviene seguir las actualizaciones de la aduana estadounidense y de los operadores logísticos. Consulte con su asesor aduanero o fiscal antes de modificar precios o condiciones de venta. Conviene además guardar la documentación de cada envío —valor, origen y descripción de la mercancía— por si la aduana la solicita más adelante.
El pequeño paquete deja de ser un atajo y pasa a ser una operación aduanera como las demás.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.


