- El 7 de agosto entraron en vigor los nuevos aranceles recíprocos de Estados Unidos.
- Suiza, India y Brasil quedaron entre los países con tipos especialmente altos.
- Conviene revisar contratos, incoterms y quién asume cada coste.
El 7 de agosto de 2025 entraron en vigor los nuevos aranceles recíprocos de Estados Unidos, con tipos especialmente altos para países como Suiza, India o Brasil. Después de meses de anuncios, cartas, pausas y negociaciones, lo que hasta entonces había sido una amenaza o una promesa pasaba a ser una realidad que se reflejaba en las aduanas y en las facturas. Para las pymes que importan o exportan con regularidad, el cambio es tangible y exige actualizar los cálculos de coste.
Esa transición, de la amenaza a la aplicación, tiene un efecto práctico importante: obliga a las empresas a dejar de trabajar con hipótesis y a calcular con cifras reales. Quien había esperado a ver qué ocurría ya no podía hacerlo, y quien se había adelantado con medidas preventivas podía por fin comprobar si había acertado con sus supuestos. En ambos casos, la información disponible era ya más concreta que en los meses anteriores y permitía decidir con menos suposiciones.
De la amenaza a la realidad
Tras meses de anuncios, cartas y pausas, los nuevos aranceles recíprocos de Estados Unidos entraron por fin en vigor el 7 de agosto. Algunos países, como Suiza, India o Brasil, quedaron sujetos a tipos especialmente altos, lo que cambió de golpe su posición como proveedores del mercado estadounidense.
Un arancel alto sobre un país no solo afecta a sus exportadores: también a los importadores estadounidenses que dependen de ellos, que ven subir sus costes o tienen que buscar proveedores alternativos. A su vez, los países competidores pueden verse favorecidos si su arancel es menor, lo que reorganiza flujos de comercio enteros. Esa reorganización suele ser gradual, pero sus efectos pueden durar años una vez que los compradores han cambiado de proveedor.
Un mapa comercial redibujado
El mapa del comercio mundial quedaba redibujado. Cuando los aranceles cambian de forma desigual entre países, también cambia qué origen resulta más competitivo para un mismo producto, y las empresas compradoras y vendedoras reconsideran sus rutas y proveedores.
Para una empresa española o europea, el nuevo mapa afecta de dos maneras: directamente, si exporta a Estados Unidos, e indirectamente, si compite con productos de países cuya posición ha cambiado, o si compra componentes cuyo origen ahora resulta más caro o más barato. Conviene mirar el mapa completo y no solo el propio arancel. Una herramienta útil es comparar el coste de un mismo producto desde distintos orígenes y ver cómo ha cambiado la ventaja relativa.
Contratos, incoterms y costes
Para empresas con proveedores o clientes en esos países, era hora de revisar contratos, incoterms y quién asume cada coste. Los incoterms son las cláusulas que reparten entre vendedor y comprador los gastos y riesgos del transporte y de las aduanas; fijar bien quién paga el arancel evita sorpresas desagradables en la factura final. Si el contrato ya está firmado, merece la pena preguntar al cliente o al proveedor si está dispuesto a renegociar esa parte, en lugar de esperar a una discusión cuando el arancel ya se está pagando.
Un contrato que no prevé el arancel deja la discusión para el momento en que aparece la factura, y entonces cada parte tiende a defender su posición. Conviene incluir cláusulas claras sobre quién asume los cambios de aranceles, cómo se calculan y qué ocurre si superan cierto umbral. El asesor jurídico y el aduanero pueden ayudar a redactarlas con precisión. Además, conviene dejar claro quién tiene la obligación de declarar el origen de las mercancías y de aportar la documentación aduanera.
En el comercio exterior, quien no lee la cláusula acaba pagando la diferencia.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.


