La OTAN fija el 5 %; España, al margen

Claves
  • En La Haya, los aliados acordaron elevar el gasto en defensa y seguridad al 5 % del PIB hasta 2035.
  • España obtuvo un margen para no comprometerse con esa cifra.
  • El gasto en defensa crecerá en Europa durante una década: las empresas deben seguir cómo se concretan los programas.

En la cumbre de La Haya del 24 y 25 de junio de 2025, los aliados de la OTAN acordaron elevar el gasto en defensa y seguridad al 5 % del PIB hasta 2035. Es un objetivo muy superior al compromiso anterior del 2 % y supone un cambio de escala en las prioridades presupuestarias de los países miembros, con consecuencias para sus cuentas públicas y para la industria de defensa.

España obtuvo un margen para no comprometerse con esa cifra. El Gobierno logró flexibilidad en el objetivo, lo que dejaba al país parcialmente al margen del compromiso general. El resultado combina una decisión colectiva de gran alcance con una posición diferenciada de un país que seguiría debatiendo su propio nivel de gasto, tanto en el ámbito político como ante sus socios. Entender cada posición ayuda a leer con más claridad las noticias que irán apareciendo en los próximos años.

Un compromiso a diez años

El objetivo del 5 % del PIB hasta 2035 es un compromiso político entre Estados, con un horizonte largo, que se traduce después en decisiones presupuestarias de cada gobierno, año tras año. Conviene distinguir entre el objetivo anunciado y el gasto efectivo, que se ve año a año en los presupuestos, en los contratos adjudicados y en los programas que realmente se financian.

Un horizonte de diez años es lo bastante largo como para que cambien los gobiernos, las coyunturas económicas y las prioridades. Por eso, el acuerdo marca una dirección más que una obligación inmediata, y su cumplimiento real dependerá de las decisiones anuales de cada país. Aun así, la señal para la industria es clara: la demanda de defensa será mayor y más estable. Una demanda estable es lo que permite a las empresas invertir en capacidad, contratar personal especializado y planificar a varios años.

La posición de España

Ese margen, fruto de la flexibilidad que el Gobierno había logrado en el objetivo, no cerraba la cuestión: era una posición que seguiría siendo objeto de debate político y de presión de sus socios.

Esa flexibilidad no elimina el debate interno ni la presión externa. Para las empresas españolas, la consecuencia práctica es que el gasto nacional en defensa podría crecer a un ritmo distinto del de otros países europeos, y que las oportunidades más claras estarían sobre todo en proyectos de ámbito europeo más que en el mercado interno. Participar en consorcios europeos exige cumplir estándares comunes y construir relaciones con socios de otros países, algo que lleva tiempo.

Qué significa para las empresas

El gasto en defensa iba a crecer en toda Europa durante una década. Para las empresas españolas, la oportunidad estaba sobre todo en proyectos europeos y en la cadena de suministro de otros países. Quien quiera participar debe seguir cómo se concretan los programas y qué requisitos de contratación incluyen.

Un seguimiento útil se centra en tres preguntas: qué programas se financian y con qué calendario, quiénes son los contratistas principales a los que habría que acercarse y qué certificaciones y estándares de seguridad se exigen. Con esa información, una empresa puede decidir si le conviene invertir en prepararse o centrar sus esfuerzos en los mercados donde ya compite con ventaja. Ninguna de las dos opciones es mejor en abstracto: depende de los recursos, de la cultura de la empresa y del horizonte con el que se decida.

Un compromiso a diez años cambia el horizonte de planificación de todo un sector.

Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.

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