El FMI eleva la previsión para España

Claves
  • El 22 de octubre el FMI elevó con fuerza su previsión de crecimiento para España en 2024, situándola entre las economías avanzadas que más crecían.
  • El impulso venía del turismo, la inmigración y la inversión; la vivienda y la productividad seguían siendo los grandes retos.
  • Conviene aprovechar el buen momento para reforzar el balance, mejorar la productividad y preparar el negocio para una etapa menos favorable.

El 22 de octubre de 2024, el Fondo Monetario Internacional elevó con fuerza su previsión de crecimiento para España en 2024. La situó entre las economías avanzadas que más crecían, impulsada por el turismo, la inmigración y la inversión. Una revisión al alza de esta magnitud, procedente de un organismo internacional de referencia, es una buena noticia que merece leerse con atención y también con matices. Esta nota repasa qué hay detrás de la cifra y qué puede hacer una empresa con ese buen momento.

Las previsiones del FMI no son una garantía, sino una estimación basada en datos y en supuestos, y se revisan varias veces al año. Aun así, influyen en la percepción que tienen los inversores, las empresas y los gobiernos sobre un país. Cuando la expectativa mejora, suelen mejorar también las condiciones de financiación y el ánimo de quienes deciden invertir o contratar, lo que refuerza el círculo virtuoso.

Qué dijo el FMI

El Fondo Monetario Internacional es una institución que supervisa la economía global y que publica periódicamente previsiones de crecimiento, de inflación y de empleo. En esta ocasión elevó con fuerza su previsión para España en 2024. Eso significa que, desde su anterior cálculo, los datos reales habían sido mejores de lo que el propio organismo esperaba, y que había decidido ajustar su visión. Las revisiones al alza reflejan que la actividad había sorprendido positivamente, no que los problemas estructurales hubieran desaparecido.

Esa posición descansa en tres motores distintos: el turismo aporta ingresos del exterior, la inmigración aumenta la población activa y el consumo, y la inversión amplía la capacidad productiva. Que coincidan los tres explica en buena parte un crecimiento superior al de otros países de su entorno.

Lo que el promedio no muestra

El buen momento macroeconómico no se traducía igual en todos los bolsillos: la vivienda y la productividad seguían siendo los grandes retos. Un crecimiento medio alto convive con situaciones muy distintas según el sector, la edad o la zona donde se vive. Una familia que paga un alquiler elevado puede no sentir ninguna mejora, aunque el conjunto de la economía crezca con fuerza.

La productividad, es decir, cuánto se produce por hora trabajada, es la base de la mejora sostenida de los salarios y del bienestar a largo plazo. Si el crecimiento depende sobre todo de sumar más trabajadores y más visitantes, y menos de producir más con los mismos recursos, su recorrido puede ser limitado. Es una cuestión de fondo que afecta directamente a la competitividad de las empresas. A largo plazo, es la variable que más condiciona cuánto puede crecer una economía sin generar tensiones.

Qué hacer con el buen momento

Para la empresa, un entorno favorable para crecer con prudencia. Conviene aprovechar el buen momento para reforzar el balance, mejorar la productividad y preparar al negocio para una etapa menos favorable. Reforzar el balance significa reducir deuda cara, acumular reservas y asegurar que la tesorería aguante imprevistos, algo que resulta mucho más fácil cuando las ventas van bien. Las decisiones de financiación tomadas en la bonanza condicionan la resistencia en la dificultad.

Mejorar la productividad puede pasar por la formación, por digitalizar procesos, por renegociar contratos o por revisar qué actividades aportan más margen. No exige grandes inversiones en todos los casos: a veces basta con eliminar tareas que no aportan valor. Y prepararse para esa etapa menos favorable es, sencillamente, imaginar cómo se vería la cuenta de resultados si las ventas bajaran durante un tiempo y qué decisiones habría que tomar. Es un ejercicio de prudencia, no de pesimismo, y se hace mejor cuando no hay urgencia.

Crecer bien es también crecer con margen de seguridad.

Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.

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