La Fed hace una pausa; el BCE no

Claves
  • El 14 de junio la Reserva Federal mantuvo los tipos por primera vez en más de un año, aunque anticipó más subidas.
  • Al día siguiente el BCE volvió a subir un cuarto de punto: las dos orillas del Atlántico estaban en momentos distintos del ciclo.
  • El Euríbor seguía al alza: conviene simular el impacto de nuevas subidas y consultar con la entidad antes de la próxima revisión.

El 14 de junio de 2023 la Reserva Federal mantuvo los tipos de interés por primera vez en más de un año, tras diez subidas seguidas, aunque anticipó que podría haber más. Al día siguiente, el BCE volvió a subir los tipos un cuarto de punto.

La imagen resultante era la de dos bancos centrales en momentos distintos del mismo ciclo. En Estados Unidos, la pausa permitía evaluar el efecto acumulado de las subidas; en Europa, el BCE consideraba que todavía había trabajo por hacer. Para quien tiene deudas o ahorros en euros, lo relevante era que el coste del dinero seguía subiendo en la zona del euro. En cualquier caso, la decisión de uno y otro banco central no ocurre en el vacío: cada uno vigila sus datos de precios, de empleo y de crecimiento, y es normal que las trayectorias no coincidan, sobre todo cuando las economías atraviesan fases distintas.

Una pausa con matices

La pausa tras diez subidas seguidas no fue un anuncio de final: la propia Fed anticipó que podría haber más subidas. Una pausa permite evaluar el efecto de lo ya hecho sin dar por cerrado el ciclo.

Los efectos de la política monetaria tardan en notarse, y detenerse un momento permite ver cómo evolucionan los precios, el empleo y el crédito antes de decidir el siguiente paso. Por eso una pausa no equivale a una bajada: es una forma de ganar información, manteniendo abierta la posibilidad de volver a subir. La Fed lo expresó con claridad: mantener los tipos no significa que el trabajo haya terminado. Esa cautela es una constante de los bancos centrales, que prefieren equivocarse por exceso de prudencia antes que declarar victoria demasiado pronto.

Europa seguía subiendo

En Europa, en cambio, el BCE aplicó otro cuarto de punto: los tipos seguían subiendo, y las dos orillas del Atlántico estaban en momentos distintos del ciclo de política monetaria. Esa diferencia importa porque la zona del euro tiene sus propios ritmos de inflación y de crecimiento.

Para los europeos, esto significaba que no podían guiarse solo por lo que hacía la Fed. Las decisiones de Fráncfort son las que determinan el coste del dinero en euros, y el mercado interpretaba cada gesto del BCE para anticipar sus siguientes pasos. Seguir ambos bancos centrales es útil, pero lo decisivo para una hipoteca en euros es lo que haga el BCE. Las empresas con ventas en dólares y costes en euros, o al revés, también siguen de cerca esta divergencia, porque los distintos ritmos de los bancos centrales pueden mover el tipo de cambio y alterar los márgenes de la actividad exportadora.

El efecto en hipotecas y pymes

El Euríbor continuaba al alza y la financiación bancaria de pymes se encarecía mes a mes. Para las familias con hipoteca variable, eso significa cuotas más altas en cada revisión; para las empresas con deuda referenciada al Euríbor, mayores costes financieros.

Conviene simular el impacto de nuevas subidas, valorar si compensa fijar el tipo de parte de la deuda y consultar con la entidad antes de la próxima revisión. Fijar el tipo da certidumbre sobre la cuota, aunque suele tener un coste inicial más alto, y la decisión depende de la situación de cada persona o empresa: conviene estudiarla con números y con el asesor. Una referencia útil es calcular cuánto aumentaría la cuota anual de un préstamo o de una hipoteca por cada medio punto adicional de tipo, y comprobar si el presupuesto lo soportaría sin necesidad de recortar otros gastos esenciales. Y si se plantea fijar el tipo de parte de la deuda, es importante comparar no solo el tipo inicial, sino también las comisiones, la flexibilidad para amortizar y las consecuencias de una eventual cancelación anticipada.

Mientras el BCE siga subiendo, la prudencia es presupuestar como si los tipos fueran a seguir altos.

Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.

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