Recorte sorpresa de la OPEP+

Claves
  • El domingo 2 de abril varios países de la OPEP+, con Arabia Saudí a la cabeza, anunciaron recortes voluntarios de más de un millón de barriles diarios.
  • El lunes el petróleo subió con fuerza: cuando los grandes productores reducen la oferta, el precio tiende a subir.
  • La energía es la variable más difícil de prever: conviene presupuestar con escenarios y revisar qué parte del coste está protegida.

El domingo 2 de abril de 2023, varios países de la OPEP+, con Arabia Saudí a la cabeza, anunciaron recortes voluntarios de producción de más de un millón de barriles diarios. El lunes siguiente el petróleo subió con fuerza, en una reacción inmediata de los mercados a una decisión que casi nadie esperaba.

La noticia importaba porque llegaba en un momento en que muchas empresas y hogares empezaban a ver cierta distensión en los costes de la energía. Un recorte de este tamaño recordaba que el precio del petróleo no depende solo de la demanda y de la economía, sino también de las decisiones políticas y estratégicas de los países que lo producen. Para quien conduce una flota, gestiona una fábrica o dirige un negocio con mucho consumo de energía, una decisión tomada a miles de kilómetros acaba afectando a las cuentas del mes siguiente.

Una decisión inesperada

El anuncio llegó un domingo y sin aviso, y los mercados lo recibieron con una subida inmediata del petróleo. Cuando los grandes productores reducen la oferta, el precio tiende a subir si la demanda no cede a la vez. El mecanismo es simple: hay menos producto disponible para los mismos compradores, y estos pujan más alto para conseguirlo.

Los recortes eran voluntarios, es decir, decididos por los propios países productores y no impuestos desde fuera. Eso significa que pueden mantenerse, ampliarse o revertirse según sus intereses y según cómo evolucione el mercado. Para quien consume energía, la consecuencia práctica es que el precio puede cambiar de dirección con una sola reunión. Cuando el precio sube con rapidez, quienes compran combustible a precio de mercado lo notan de inmediato, mientras que quienes tienen contratos con revisión periódica lo perciben con cierto retraso, pero acaban asumiéndolo igualmente.

Por qué la energía es tan difícil de prever

La energía seguía siendo la variable más difícil de prever. Su precio depende de decisiones políticas, de la geopolítica y del clima económico, y puede moverse en horas. Eso complica los presupuestos de cualquier empresa con consumo relevante de combustible o electricidad, desde el transporte hasta la industria, pasando por la hostelería o el comercio.

Ante esa incertidumbre, intentar adivinar el precio exacto es poco útil. Resulta más práctico plantear varios escenarios, uno de precios estables, otro de subida moderada y otro de subida fuerte, y calcular qué ocurriría con los márgenes en cada uno. Así se identifica de antemano cuánto se puede asumir y a partir de qué punto hay que actuar. Los escenarios no tienen por qué ser sofisticados. Basta con definir un precio de referencia, uno más alto y uno más bajo, y calcular en cada caso cuánto cambiaría el coste anual de la energía y qué parte del resultado quedaría comprometida.

Cómo afectaba a las empresas

Las empresas con contratos a precio fijo o coberturas pudieron mirar con más calma; las demás tuvieron que volver a presupuestar. Fijar el precio da previsibilidad, aunque a cambio de renunciar a posibles bajadas, y la decisión debe valorarse con el asesor según el perfil de consumo de cada negocio.

Conviene revisar qué parte del coste energético está protegida, durante cuánto tiempo y a qué precio, y qué margen de traslado al cliente existe si el coste sube. También ayuda medir el consumo con detalle: cuanta menos energía necesite un proceso, menos expuesto está a las oscilaciones de su precio. También conviene identificar qué clientes aceptarían un recargo por combustible o una revisión de tarifas y cuáles no, porque la capacidad de traslado varía mucho entre sectores y, dentro de un mismo sector, entre tipos de cliente.

Presupuestar la energía con escenarios es más útil que intentar adivinar el precio.

Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.

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