- La cuota se calcula según los rendimientos netos previstos del año, repartidos en quince tramos.
- La transición es gradual: el sistema se despliega hasta 2031 y será definitivo desde 2032.
- Al cierre del ejercicio se regulariza con los datos de Hacienda, así que conviene estimar bien desde el principio.
El 1 de enero de 2023 entró en vigor el nuevo sistema de cotización de los trabajadores autónomos, aprobado por el Real Decreto-ley 13/2022, de 26 de julio. Hasta entonces cada autónomo elegía su base con independencia de lo que ganase; ahora debe situarla en el tramo que corresponde a sus rendimientos netos mensuales previstos. La tabla de 2023 tiene tres tramos reducidos y doce generales, y para quien espera menos de 670 euros netos al mes la base mínima es de 751,63 euros, una cuota cercana a los 230 euros.
La propia norma recuerda el punto de partida: en torno al 80 % de los autónomos cotizaba por la base mínima, lo que dejaba al régimen en déficit y con prestaciones medias más bajas que las del régimen general. Para quien dirige un pequeño negocio, ejerce una profesión liberal o es socio trabajador, el cambio afecta a un coste fijo mensual que ya no es una cifra inamovible.
Cómo funciona el sistema
El autónomo estima el promedio mensual de sus rendimientos netos del año y elige una base dentro de su tramo, hasta el máximo legal. Esa base es provisional: puede modificarla hasta seis veces al año si cambian sus previsiones. Cuando se conocen los datos fiscales definitivos, la Tesorería los cruza con los de Hacienda y regulariza: si se cotizó de menos hay que ingresar la diferencia, y si se cotizó de más la devolución debe abonarse en un máximo de cuatro meses.
Cuentan todos los rendimientos netos de las distintas actividades, también los de quien actúa como socio o integrante de una entidad, siempre que por ellas no deba estar de alta como trabajador por cuenta ajena. El despliegue durará nueve años, con revisiones cada tres, hasta que desde el 1 de enero de 2032 las bases definitivas dependan solo de los rendimientos anuales de cada persona. Para el autónomo societario, esto exige coordinar lo que cobra de la sociedad con lo que declara en el IRPF, porque la Seguridad Social cruzará esos datos con los de Hacienda.
Altas nuevas y protección
Las nuevas altas conservan un incentivo: en 2023, 2024 y 2025 la cuota reducida de inicio de actividad es de 80 euros al mes durante los primeros doce meses, y quienes ya disfrutaban de bonificaciones antes de 2023 las mantienen hasta agotar su plazo. El mismo real decreto-ley mejora además la protección por cese de actividad, ampliando los supuestos en que puede reconocerse. Quien empieza una actividad debe recordar que la cuota reducida es temporal y que, al terminar, pasará a cotizar por el tramo que corresponda a sus rendimientos.
Cotizar más tiene su contrapartida en las prestaciones, que se calculan con las bases realmente cotizadas. Quienes a 31 de diciembre de 2022 cotizaban por una base superior a la que les correspondería por sus rendimientos pueden mantenerla, o elegir una inferior, gracias a una disposición transitoria pensada para no penalizar a quien ya había apostado por proteger su futura pensión.
Qué conviene revisar
Lo primero es una estimación realista de los rendimientos de 2023, revisada cada pocos meses, porque la regularización posterior puede suponer un pago imprevisto. Conviene coordinarla con la planificación del IRPF y con la retribución que el titular se fija cuando combina una actividad propia con una sociedad, ya que ambas cifras acabarán cruzándose.
También merece la pena comprobar si se conserva alguna bonificación anterior, qué base se mantiene de forma transitoria y cómo encaja la cuota en la tesorería del negocio. Es información general: el resultado depende de los ingresos y de la forma jurídica de cada caso, y su asesor puede ajustarla a su situación.
El coste de ser autónomo deja de ser una decisión aislada y empieza a seguir, mes a mes, la marcha del negocio.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.


