- La subida de marzo es la más alta en casi cuarenta años, impulsada por la electricidad, los carburantes y los alimentos.
- La inflación subyacente también aumenta, señal de que el encarecimiento se extiende a más productos y servicios.
- Los contratos, rentas y salarios con cláusulas de actualización merecen una revisión detenida.
El Instituto Nacional de Estadística (INE) confirmó el 13 de abril de 2022 que el índice de precios de consumo (IPC) de marzo se situó en el 9,8 % en tasa interanual, el nivel más alto desde mayo de 1985. Los precios subieron además un 3 % en un solo mes. La inflación subyacente, que excluye energía y alimentos no elaborados, alcanzó el 3,4 %, su valor más alto desde septiembre de 2008.
El dato definitivo coincide con el adelanto publicado a finales de marzo y recoge los efectos de la guerra en Ucrania sobre la electricidad, los carburantes y los alimentos, además del arrastre de meses anteriores. Para las familias supone una pérdida de poder adquisitivo; para las empresas, mayores costes y una presión creciente sobre salarios, precios y contratos que se actualizan con el índice. La diferencia respecto a los meses anteriores confirma que el encarecimiento se aceleró de forma brusca tras el inicio de la guerra.
Qué mide el IPC y qué dice la subyacente
El IPC mide la variación de los precios de una cesta representativa de bienes y servicios que consumen los hogares. La tasa interanual compara el mes con el mismo mes del año anterior, mientras que la mensual indica el cambio respecto al mes precedente. Que los precios subieran un 3 % en un solo mes da idea de la velocidad con la que se encarecieron algunos productos básicos.
La inflación subyacente deja fuera los componentes más volátiles, como la energía y los alimentos frescos, y sirve para saber si el alza se limita a unos pocos productos o se está extendiendo. Que haya llegado al 3,4 % indica que el encarecimiento ha pasado de la energía a otros bienes y servicios, y que su corrección no dependerá solo de que bajen los carburantes o la electricidad. El IPC se publica de forma mensual y el INE ofrece también un indicador adelantado a final de mes, lo que permite anticipar la cifra.
Dónde se nota en contratos y rentas
Muchos acuerdos se actualizan con el IPC: alquileres, contratos de suministro y de servicios, cuotas, honorarios o pensiones de alimentos. En el alquiler de vivienda, el real decreto-ley aprobado el 29 de marzo limita, hasta el 30 de junio y a falta de pacto entre las partes, la actualización anual de la renta, que deja de seguir el IPC y pasa a ligarse a otro índice, de modo que esa subida no se trasladará íntegramente. En otros contratos, como los de local o de servicios, rige lo pactado.
Las pensiones se revalorizaron un 2,5 % en enero, un porcentaje que hoy queda muy por debajo del IPC, y los convenios colectivos con cláusulas de revisión salarial empiezan a mostrar tensiones. Para las empresas, el reto es doble: asumir mayores costes de aprovisionamiento y atender las demandas de actualización de sueldos sin perder competitividad, algo que dependerá de cada sector y de cada convenio.
Qué conviene revisar
Conviene repasar qué contratos tienen cláusulas de actualización y con qué índice o fecha operan, y comprobar si existen topes, suelos o mecanismos alternativos. En contratos nuevos, vale la pena fijar con claridad el índice, la periodicidad y la forma de comunicar la revisión, para evitar discrepancias posteriores cuando los porcentajes son elevados.
Las familias pueden revisar su presupuesto en términos reales y valorar el efecto de la inflación sobre el ahorro: un depósito con rentabilidad baja pierde poder adquisitivo cuando los precios suben tan deprisa. Cada caso depende de las circunstancias y del horizonte, y esta nota es informativa; lo prudente es consultar con su asesor antes de tomar decisiones sobre contratos o inversión.
Una inflación del 9,8 % obliga a revisar contratos y presupuestos que se habían planteado con otros números.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.


