- Xi Jinping anunció la Bolsa de Pekín, la tercera plaza bursátil de la China continental, dedicada a pymes innovadoras.
- Se construirá sobre el mercado NEEQ, conocido como «Nuevo Tercer Tablero», que será reformado en profundidad.
- El anuncio muestra que Pekín combina mano dura regulatoria con apoyo decidido a los sectores que considera estratégicos.
El 2 de septiembre de 2021, en un mensaje en vídeo a una cumbre sobre comercio de servicios celebrada en Pekín, el presidente chino, Xi Jinping, anunció que su país profundizará la reforma del mercado conocido como Nuevo Tercer Tablero (NEEQ) y que creará la Bolsa de Pekín, concebida como plataforma principal para las pequeñas y medianas empresas innovadoras. Será la tercera bolsa de la China continental, junto a las de Shanghái y Shenzhen.
El regulador del mercado de valores, la CSRC, precisó después que empresas seleccionadas que hoy cotizan en el NEEQ pasarán a cotizar en la nueva plaza. Xi no dio ninguna fecha ni más detalles en su intervención, de modo que el calendario y las reglas concretas del nuevo mercado están todavía por conocer, y es previsible que se vayan desgranando en las próximas semanas. Por ahora, lo único seguro es la dirección: más canales de financiación para empresas pequeñas y de base tecnológica, bajo la supervisión estrecha del regulador.
Qué es el NEEQ y por qué se reforma
El NEEQ es un mercado extrabursátil con sede en Pekín, nacido en la década pasada para dar visibilidad y financiación a las empresas pequeñas. Reúne a miles de compañías, pero muchas de ellas tienen muy poca negociación diaria, lo que dificulta que los inversores entren y salgan con facilidad. Esa falta de liquidez ha sido durante años una de sus principales debilidades. Para una pyme innovadora, cotizar en un mercado con poca negociación aporta visibilidad, pero no siempre capital, y por eso la reforma pretende mejorar su atractivo para los inversores.
La reforma se inscribe en una estrategia más amplia para canalizar ahorro hacia empresas tecnológicas y de fabricación avanzada. Shanghái abrió en 2019 su mercado STAR, orientado a la tecnología, y Shenzhen reformó en 2020 su plaza ChiNext. La Bolsa de Pekín busca completar ese escalón con las empresas más pequeñas, que suelen tener más dificultad para financiarse en los bancos. El resultado, si se cumple lo anunciado, sería una escalera de mercados con requisitos graduados según el tamaño y la madurez de cada compañía.
Una señal en clave política
El anuncio llega después de varios meses de endurecimiento regulatorio sobre grandes plataformas tecnológicas y otros sectores, que habían golpeado la confianza de los inversores. Visto en conjunto, el mensaje de Pekín es que quiere decidir con precisión hacia dónde fluye el capital: menos margen para los gigantes de consumo y más apoyo a las pequeñas empresas que considera estratégicas.
Para quien invierte en China, ya sea directamente o a través de fondos, esto significa que la política económica y la regulación son una variable de primer orden, y que pueden cambiar con rapidez. Todavía se desconoce qué acceso tendrán los inversores extranjeros a la nueva bolsa, un aspecto decisivo para valorar su alcance real.
Qué conviene mirar desde aquí
Muchas carteras familiares tienen exposición a la renta variable china, a menudo sin saberlo con precisión, a través de fondos globales o de mercados emergentes. Conviene saber qué peso tiene, en qué tipo de empresas y bajo qué marco regulatorio, para entender mejor las oscilaciones que pueda provocar un anuncio como este. Y conviene hacerlo con calma: una decisión basada en un titular rara vez es la mejor.
Lo mismo vale para las empresas catalanas que mantienen relaciones comerciales o de capital con compañías chinas: una nueva vía de financiación puede cambiar la capacidad de crecimiento de sus socios. Esta nota es meramente informativa y no constituye recomendación de inversión.
China sigue abriendo nuevas puertas de financiación a sus pymes mientras endurece las normas de sus gigantes tecnológicos.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.


