El informe del IPCC sobre el clima

Claves
  • El 9 de agosto, el IPCC publicó la primera parte de su sexto informe de evaluación.
  • Concluía de forma inequívoca que la actividad humana es responsable del calentamiento del planeta.
  • Para las empresas, el clima ya no es solo imagen: regulación, financiación y seguros empiezan a depender de cómo gestionan sus emisiones y riesgos físicos.

El 9 de agosto de 2021, el IPCC, el grupo internacional de expertos sobre cambio climático, publicó la primera parte de su sexto informe de evaluación. Su conclusión era inequívoca: la actividad humana es responsable del calentamiento del planeta. Es una de las referencias científicas más citadas a la hora de orientar las políticas climáticas, y sus conclusiones suelen servir de base para decisiones de gobiernos, empresas y organismos internacionales. Por eso cada nueva entrega se sigue con atención más allá del ámbito científico.

Sobre la causa del calentamiento, la ciencia ya no dejaba margen a la duda. Para un empresario o una familia, la pregunta práctica no es de qué lado del debate se sitúa, sino qué consecuencias tiene esa conclusión para su actividad: nuevas normas, cambios en la financiación, mayor atención de las aseguradoras y clientes cada vez más exigentes. El clima ha dejado de ser un asunto lejano para entrar en las cuentas. Los números lo reflejan en los gastos de seguros, en los costes de energía y en las condiciones de los préstamos.

Qué dijo el informe

El IPCC reúne a expertos de todo el mundo que evalúan periódicamente la evidencia científica sobre el cambio climático. Sus informes no crean política, pero la informan: los gobiernos los utilizan como referencia al fijar objetivos y normas. La primera parte del sexto informe, publicada el 9 de agosto, afirmaba sin matices que la actividad humana es responsable del calentamiento del planeta.

Esa claridad importa porque reduce la incertidumbre sobre el origen del fenómeno y refuerza la legitimidad de las medidas para abordarlo. Para el mundo empresarial, esto significa que es razonable esperar un entorno regulatorio cada vez más exigente en materia de emisiones y de información, y que anticiparse puede ser más barato que adaptarse a toda prisa cuando la norma ya esté en vigor. Preparar los datos con tiempo evita improvisaciones cuando alguien los pida.

Más que una cuestión de imagen

Para las empresas, el clima ya no era solo una cuestión de imagen: regulación, financiación y seguros empezaban a depender de cómo cada negocio gestionaba sus emisiones y sus riesgos físicos. Los bancos, los inversores y las aseguradoras consideran cada vez más estos factores al decidir con quién trabajan y en qué condiciones.

El clima entra en las cuentas por la vía del coste del dinero y de las primas. Una empresa expuesta a riesgos físicos, como inundaciones, olas de calor o tormentas, puede pagar más por asegurarse o encontrar más difícil financiarse. Y una que no tiene claras sus emisiones puede quedar en desventaja frente a otras en procesos de compra o de selección de proveedores. Es cada vez más frecuente que los grandes clientes pregunten a sus proveedores por sus emisiones y su gestión ambiental.

Qué conviene hacer

Conviene que cada empresa identifique sus principales fuentes de emisiones y los riesgos físicos a los que se expone, como episodios meteorológicos extremos que puedan afectar a sus instalaciones o a su cadena de suministro. Esa información ayuda a tomar mejores decisiones de inversión y a anticiparse a los requisitos que puedan llegar.

No se trata de emprender transformaciones radicales de golpe, sino de empezar por medir, priorizar y fijar objetivos realistas. Revisar las pólizas de seguro, hablar con el banco sobre cómo valora estos factores y mantener un diálogo abierto con clientes y proveedores son pasos accesibles para negocios de cualquier tamaño. Empezar por lo que se puede medir con facilidad, como el consumo de energía, suele ser el camino más práctico. Gestionar el riesgo climático es, ante todo, gestionar bien el negocio.

Medir hoy lo que mañana se pedirá es una forma de ahorrar tiempo.

Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.

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