- La EPA del tercer trimestre registró unos 570.000 ocupados más que en el trimestre anterior.
- Aun así, el paro subió en 355.000 personas hasta el 16,26 %, la tasa más alta desde el primer trimestre de 2018.
- Los ERTE siguen contando como empleo: el dato refleja el regreso a la búsqueda de trabajo, no solo la actividad real.
El 27 de octubre de 2020 el INE publicó la Encuesta de Población Activa del tercer trimestre. Entre julio y septiembre el número de ocupados aumentó en unos 570.000, un 3,06 %, pero el paro también creció: 355.000 personas más, hasta 3.722.900, con una tasa del 16,26 %, 0,93 puntos más que en el trimestre anterior y la más alta desde el primer trimestre de 2018.
A primera vista, más empleo y más paro a la vez parece una contradicción, pero tiene una explicación estadística conocida. Es la contrapartida de lo ocurrido en primavera, cuando muchas personas sin trabajo no podían buscarlo. Entender este vaivén ayuda a no sacar conclusiones precipitadas de un solo trimestre, ni en un sentido ni en otro, y a planificar con una visión más completa de lo que está pasando en el mercado laboral.
Por qué suben las dos cifras
La encuesta cuenta como parada a quien no tiene empleo y lo busca de forma activa. Con el fin del confinamiento y la reapertura de la actividad, muchas personas que habían quedado fuera del mercado laboral volvieron a buscar empleo, y por eso aumentó la población activa. Si no todas encuentran trabajo de inmediato, el paro sube aunque también suba el empleo. Es un fenómeno habitual al salir de una crisis y no debería interpretarse, por sí solo, como un empeoramiento de la situación.
En el tercer trimestre se suma además el efecto estacional del verano, que mejora el empleo en turismo y hostelería, y el regreso a la actividad normal de muchos trabajadores que estaban en ERTE. Según el análisis de CaixaBank Research, los ocupados que trabajaban sin estar en ERTE aumentaron un 12,1 % respecto al trimestre anterior, aunque seguían un 6,9 % por debajo de un año antes.
Lo que la encuesta no distingue
La EPA considera ocupados a los trabajadores en ERTE con suspensión de empleo, de modo que la cifra de ocupación no distingue entre quien trabaja con normalidad y quien está en suspenso con ayuda pública. Por eso conviene mirar a la vez las horas trabajadas, la afiliación a la Seguridad Social y el número de trabajadores acogidos a un ERTE.
A finales de septiembre se acordó prorrogar los ERTE hasta el 31 de enero de 2021, una señal de que el tejido productivo seguía necesitando ese apoyo. La evolución del último trimestre del año, con nuevas restricciones en marcha en España y en Europa, determinaría si la mejora del verano se consolidaba o se interrumpía, y de ello dependerá también cómo se interpreten las cifras de la próxima encuesta. Por eso las cifras de los próximos meses se leerán con especial cautela.
Qué conviene revisar
Para una empresa, los datos agregados deben leerse junto con los propios: productividad, ocupación real de la plantilla, absentismo y coste laboral. Conviene revisar la situación de los trabajadores en ERTE antes de la nueva fecha de vencimiento y valorar qué actividad se puede recuperar y cuál no, para decidir con tiempo en lugar de reaccionar cuando venza el plazo. Un calendario de decisiones sobre la plantilla, con fechas y responsables, evita improvisar en diciembre.
Para las familias, un paro todavía alto aconseja prudencia en los compromisos de gasto a largo plazo y revisar la cobertura de los seguros y el margen de liquidez disponible. Esta nota es informativa y no sustituye la valoración de un asesor laboral o financiero, que puede analizar su caso concreto con los datos completos.
El empleo se recupera cuando la gente vuelve a buscarlo, pero eso se nota primero en el paro.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.


