La Fed cambia su forma de mirar la inflación

Claves
  • El 27 de agosto, en Jackson Hole, la Reserva Federal anunció que buscaría una inflación media del 2 %.
  • Eso permitía mantener los tipos bajos aunque los precios subieran durante un tiempo: buena noticia para el deudor, menos para el ahorrador.
  • Las decisiones sobre tipos de hoy condicionan el coste de la deuda de mañana: conviene imaginar qué pasaría si el escenario cambiara.

El 27 de agosto de 2020, en el simposio de Jackson Hole, la Reserva Federal anunció que buscaría una inflación media del 2 %. El cambio permitía mantener los tipos de interés bajos aunque los precios subieran durante un tiempo. Era un ajuste técnico en el modo de definir el objetivo, pero con consecuencias prácticas para el coste del dinero en Estados Unidos y, por extensión, en el resto del mundo. Por eso es un asunto que conviene seguir aunque el banco central no sea el propio.

Aunque la decisión se tomó en un foro especializado, su importancia llegaba a empresas y familias muy alejadas de Wall Street. Las políticas de la Reserva Federal influyen en los tipos de interés, en el valor del dólar y en el apetito por el riesgo de los inversores internacionales. Entender el cambio ayuda a interpretar el entorno de tipos bajos y a prever cómo podría evolucionar, aunque nadie pueda asegurarlo. Lo prudente es prepararse para varios resultados.

Qué cambió en el objetivo

Hasta entonces, la Reserva Federal perseguía una inflación del 2 %. Con el nuevo enfoque, buscaría que la inflación fuera del 2 % de media: si durante un tiempo estaba por debajo, podría dejar que se situara algo por encima. Era un cambio de método anunciado en el simposio de Jackson Hole.

La diferencia parece sutil, pero tiene implicaciones. Un objetivo fijo empuja al banco central a reaccionar en cuanto la inflación se acerca al 2 %, mientras que un objetivo medio le da margen para esperar. Si la inflación llevaba tiempo por debajo, podía permitirse que subiera un poco más sin endurecer de inmediato su política. En la práctica, esto significaba más tolerancia con el aumento de precios y, por tanto, más tiempo con los tipos bajos. Esta flexibilidad era una novedad respecto a la forma tradicional de conducir la política monetaria.

Por qué importa para los tipos

Este enfoque permitía mantener los tipos bajos aunque los precios subieran durante un tiempo. Para quien tiene una hipoteca o una deuda a tipo variable, eso era una buena noticia a corto plazo. Para el ahorrador, significaba que la rentabilidad de los productos más conservadores seguiría siendo baja durante más tiempo.

Cada hogar y cada empresa se sitúa de forma distinta ante esta realidad. Quien está endeudado a tipo variable se beneficia de cuotas moderadas, pero queda expuesto a posibles subidas futuras; quien ahorra en productos conservadores ve cómo su capital pierde poder adquisitivo si los precios suben más que la rentabilidad. Revisar la posición propia, deuda y ahorro, es útil para saber de qué lado se está. Los términos y condiciones de cada contrato, como el plazo o el diferencial, determinan hasta qué punto una variación de tipos afecta realmente.

Una decisión con consecuencias

Fue un cambio técnico con grandes consecuencias: dos años después, la inflación se dispararía y los tipos subirían a un ritmo no visto en décadas. Conviene recordar que las políticas de los bancos centrales tienen efectos a medio plazo. Quien toma decisiones de deuda o ahorro debería considerar qué ocurriría si el escenario de tipos cambiara.

Una prueba de resistencia sencilla consiste en preguntarse cuánto subiría la cuota de un préstamo a tipo variable si los tipos se encarecieran de forma notable, y si el presupuesto familiar o empresarial lo soportaría. Para el ahorro, la pregunta es cuánto poder adquisitivo se perdería con una inflación más alta. Con las respuestas, el asesor puede plantear opciones, como fijar parte de la deuda o revisar la estructura del ahorro, sin recomendar nada sin conocer el caso. Se trata de preparar escenarios, no de adivinar el futuro.

Las decisiones sobre tipos de interés hoy condicionan el coste de la deuda mañana.

Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.

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