- El PMI compuesto de la eurozona cayó a 51,6 desde 54,9 en julio: la actividad sigue creciendo, pero a menor ritmo.
- Los servicios quedaron en 50,1, justo en el umbral que separa el crecimiento de la contracción.
- Es un indicador de encuesta: sirve como señal rápida, no como medida exacta del PIB.
El 21 de agosto de 2020 la consultora IHS Markit publicó la estimación preliminar de los índices de directores de compras (PMI) de agosto. El índice compuesto de la eurozona, que combina industria y servicios, bajó hasta los 51,6 puntos desde los 54,9 de julio, un descenso mayor que el previsto por los analistas. El de servicios quedó en 50,1 y el de manufacturas en 51,7. Un valor por encima de 50 indica expansión; por debajo, contracción.
La lectura confirmaba lo que sugerían otros indicadores: tras el rebote inicial que siguió al fin de los confinamientos, el ritmo de recuperación se estaba moderando. Los analistas lo atribuían en parte al regreso de los contagios en varios países, y por países la actividad en Alemania mantenía un crecimiento sólido mientras que en Francia perdía fuerza. Para empresarios y familias, interesa menos la cifra en sí que lo que puede anticipar sobre los meses siguientes.
Qué mide un PMI
Los índices PMI se elaboran a partir de encuestas a una amplia muestra de responsables de compras de empresas, a los que se pregunta si la producción, los pedidos, el empleo o los precios han subido, bajado o seguido igual respecto al mes anterior. Con las respuestas se calcula un índice que oscila en torno a 50: por encima significa que más empresas declaran un aumento que un descenso, y por debajo ocurre lo contrario. Cada país y cada sector tiene su propio índice, y el compuesto pondera la industria y los servicios según su peso en la economía.
Es un indicador adelantado, porque se publica antes que el PIB y que los datos oficiales, y por eso los mercados lo siguen con atención. Pero tiene límites: mide la dirección del cambio, no su magnitud; es una estimación preliminar que puede revisarse, y no sustituye a la contabilidad nacional. Una lectura de 51,6 no significa que la economía crezca un 1,6 %, sino que la mayoría de las empresas encuestadas declara una actividad algo superior a la del mes anterior.
El mensaje de la caída
La bajada de 54,9 a 51,6 no indica que la economía vuelva a contraerse, sino que crece a menor ritmo del que se esperaba. Es la diferencia entre rebotar con fuerza y recuperarse con dificultad. Los servicios, los más afectados por las restricciones al contacto personal, quedaron en 50,1, prácticamente estancados, mientras que la industria resistía algo mejor, con 51,7 puntos en el índice de manufacturas.
Esa diferencia importa para España, donde el sector servicios incluye turismo, hostelería, ocio y transporte, con un peso muy grande en el empleo y en la riqueza. Un indicador europeo no es un indicador español, pero sugiere que la demanda de servicios y la confianza de los consumidores de otros países podían seguir débiles durante el otoño, justo cuando termina la temporada alta.
Cómo leerlo con cabeza
Para una empresa, un indicador así no es una instrucción, sino una señal para revisar hipótesis. Si el presupuesto del último trimestre supone una recuperación rápida de las ventas, conviene contrastarlo con escenarios más prudentes y comprobar qué ocurre con la tesorería, los pedidos a proveedores y los inventarios si el ritmo es la mitad del previsto.
Para una familia con inversiones, los datos macroeconómicos de un mes rara vez justifican decisiones por sí solos. Lo razonable es mantener la coherencia con el horizonte y el perfil de riesgo de cada persona, y comentar cualquier cambio con su asesor financiero regulado. Esta nota es informativa y no recomienda comprar ni vender ningún producto.
Un índice de encuesta enseña la dirección del viento, no la velocidad del barco.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.


