El PIB se desploma en el segundo trimestre

Claves
  • El 31 de julio el INE publicó una caída del PIB del segundo trimestre de alrededor del 18,5 %, la mayor de la serie.
  • Días antes, el Reino Unido había impuesto una cuarentena a los viajeros procedentes de España, otra mala noticia para el turismo.
  • En un año así, aguantar depende de la paciencia de bancos, socios y proveedores: comunicar con claridad antes de que haya un impago.

El 31 de julio de 2020 el Instituto Nacional de Estadística publicó una caída del PIB del segundo trimestre de alrededor del 18,5 %, la mayor de la serie estadística. Era el primer dato completo que cubría los meses más duros de la crisis: el confinamiento, la parada de la actividad no esencial y la reapertura gradual. La cifra confirmaba en términos oficiales lo que muchos negocios ya sabían por su propia caja. Conviene, ante cifras así, evitar tanto el pánico como la indiferencia.

Días antes, el Reino Unido había impuesto una cuarentena a los viajeros procedentes de España, una decisión que añadía incertidumbre a un verano ya de por sí complicado para el turismo. Las dos noticias juntas dibujaban un panorama exigente: una economía que acababa de sufrir una caída histórica y un sector clave que veía cómo se complicaba una de sus mejores fuentes de visitantes.

La cifra

El PIB es el valor de todo lo que produce la economía en un periodo. Una contracción de esa magnitud en un solo trimestre refleja el efecto del confinamiento y de la parada de actividad. Recoge por primera vez los meses más duros de la crisis en un único dato trimestral. Hay que leerlo con prudencia, porque se refiere al conjunto de la economía y no a la situación concreta de cada empresa.

Una cifra tan grande no significa que cada negocio haya perdido lo mismo. Algunos sectores sufrieron mucho más que otros, y dentro de cada sector hubo empresas con más o menos capacidad de adaptación. Lo útil de un dato macroeconómico es que ayuda a poner en contexto la propia situación: permite saber si lo que se vive es excepcional o si se parece a lo que ocurre en el entorno, y a partir de ahí decidir con realismo.

Otra mala noticia para el turismo

La cuarentena británica se sumaba así a la caída del PIB. Con el turismo británico frenado en pleno verano, quedaba claro que 2020 se jugaba en la tesorería. Los turistas británicos son una parte importante del visitante extranjero, y una cuarentena desincentiva los viajes.

Una cuarentena a la vuelta del viaje pesa en la decisión de reservar mucho más que cualquier descuento. Quien tiene que quedarse en casa durante varios días tras regresar de vacaciones suele preferir otro destino, o no viajar. Para hoteles, restaurantes y comercios que contaban con esa clientela, el efecto fue inmediato, y para el conjunto de la economía fue un recordatorio de lo expuesta que estaba a decisiones tomadas fuera de las fronteras. Diversificar los mercados de origen reduce ese riesgo, aunque no lo elimina.

Paciencia de bancos, socios y proveedores

El dato confirmaba lo que muchas empresas ya vivían. En un año así, la capacidad de aguantar depende de la paciencia de bancos, socios y proveedores. Mantener una comunicación clara con ellos, explicar la situación antes de que haya un impago y proponer un calendario realista suele ser mejor que esperar a que los problemas se agraven. El silencio, en cambio, suele interpretarse como una señal de mala situación.

Un plan creíble, con cifras y fechas, es la mejor carta para pedir tiempo. Los bancos y los proveedores prefieren una empresa que explica con anticipación que atraviesa una dificultad a una que desaparece de repente. Conviene presentar la situación con transparencia, mostrar qué medidas se están tomando y proponer una solución que ambas partes puedan cumplir. Y es útil contar con el asesor para preparar esas conversaciones.

En 2020 se jugó la partida en la tesorería y en la confianza de quienes sostienen a la empresa.

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