Aranceles sobre 200.000 millones

Claves
  • El 17 de septiembre EE. UU. anunció aranceles del 10 % sobre 200.000 millones de dólares de importaciones chinas.
  • La amenaza de subirlos al 25 % a final de año introducía un plazo que aceleraba las decisiones empresariales.
  • Conviene estimar el aumento de coste, qué parte podría trasladarse al precio y qué margen quedaría, y comparar con el coste de cambiar de proveedor.

El 17 de septiembre de 2018, Estados Unidos anunció aranceles del 10 % sobre 200.000 millones de dólares de importaciones chinas, con la amenaza de subirlos al 25 % a final de año. Era la segunda gran ampliación de la guerra comercial entre las dos mayores economías del mundo y una señal de que el enfrentamiento no iba a resolverse con rapidez. Para quienes comercian con alguno de los dos países, la pregunta ya no era si el conflicto les afectaría, sino cuándo y en qué medida.

Para las empresas, la noticia tenía dos lecturas. La primera, inmediata: más productos, más sectores y más cadenas de suministro quedaban expuestos. La segunda, más sutil: la amenaza con fecha de caducidad obligaba a decidir. Quien compraba productos afectados tenía tres meses para anticiparse, buscar alternativas o prepararse para asumir el coste. Esa combinación de ampliación y plazo cambió el modo en que muchas compañías abordaban el asunto. Dejaron de verlo como un riesgo remoto y empezaron a tratarlo como una variable de planificación.

Una nueva ampliación

Con este anuncio, la guerra comercial se extendía a una parte mucho mayor del comercio entre las dos economías. A diferencia de la primera ronda, que afectaba sobre todo a ciertos bienes concretos, esta alcanzaba a una gama amplia de productos.

Cuanto más amplia es la lista, más difícil resulta que una empresa quede al margen. Los bienes de consumo, los componentes industriales y los productos intermedios forman redes complejas, y un arancel sobre una parte afecta a todo el conjunto. Incluso quienes no compran directamente esos productos pueden verse afectados si sus proveedores o sus clientes sí lo hacen, y es el efecto indirecto el que a menudo pasa más desapercibido. Por eso conviene preguntar a los proveedores clave de dónde proceden realmente sus componentes.

Una amenaza con calendario

La advertencia de subir el arancel al 25 % a final de año introducía un plazo: las empresas debían decidir si adelantaban pedidos, buscaban otros proveedores o asumían el aumento de costes. Cuando una amenaza lleva fecha, las decisiones empresariales se aceleran.

Cada opción tiene sus propios riesgos. Adelantar pedidos supone inmovilizar dinero y almacenar mercancía que quizá no se necesita; cambiar de proveedor implica probar nuevos procesos, calidades y plazos; asumir el coste reduce el margen y puede dejar sin recursos para otras necesidades. No hay una respuesta correcta para todos, y por eso resulta tan valioso analizar la propia situación con datos y no por intuición. Una hoja de cálculo sencilla con los productos afectados, sus costes y sus márgenes suele bastar para empezar.

Decidir con números

Un empresario puede estimar cuánto aumentaría su coste si el arancel pasara al 25 %, qué parte podría trasladar al precio y qué margen quedaría. Con esos escenarios, es posible comparar el coste de cambiar de proveedor o de buscar otro mercado con el de seguir como hasta ahora.

Conviene que esos cálculos incluyan no solo el arancel, sino también los costes asociados: transporte, almacenaje, financiación del inventario y posibles pérdidas de clientes si el precio sube. Un asesor financiero o de comercio exterior puede ayudar a construir tres escenarios sencillos, uno optimista, otro intermedio y otro adverso, y a identificar cuáles son las decisiones que tienen sentido en todos ellos, que suelen ser las más seguras. Esas son las decisiones que conviene tomar sin esperar, mientras que las demás pueden aguardar a tener más información. Distinguir entre ambos tipos de decisión es parte del trabajo de planificación.

Las amenazas con fecha son, paradójicamente, más fáciles de gestionar que las que no la tienen.

Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.

Una primera reunión no le compromete a nada.

Cuéntenos su situación. Le responderemos en menos de 24 horas laborables, con estricta confidencialidad.