- El 15 de marzo la Reserva Federal subió los tipos de interés un cuarto de punto.
- Ese mismo día, Mark Rutte ganó las elecciones de Países Bajos frente al partido de Geert Wilders, lo que tranquilizó a los mercados europeos.
- Quien tenga deudas a tipo variable o en dólares debería medir el efecto de un encarecimiento adicional antes de que llegue.
El 15 de marzo de 2017 la Reserva Federal de Estados Unidos subió los tipos de interés un cuarto de punto. Ese mismo día, las elecciones en Países Bajos dieron la victoria a Mark Rutte frente al partido de Geert Wilders, lo que tranquilizó a los mercados europeos. Dos hechos distintos coincidieron en la misma jornada y tuvieron una lectura económica propia: uno hablaba del precio del dinero; el otro, de la estabilidad política de Europa. Entender cada uno por separado ayuda a no confundir causas y efectos.
La subida de tipos en Estados Unidos confirmaba que el banco central estadounidense seguía retirando poco a poco el apoyo extraordinario de los años de crisis. El resultado holandés, por su parte, despejaba parte de la incertidumbre política que preocupaba a los inversores desde el referéndum británico. Ninguno de los dos hechos resolvía por sí solo las dudas económicas del momento, pero ambos influían en el ánimo de los mercados. En economía el ánimo importa: condiciona las decisiones de inversión y de crédito.
Qué significa subir los tipos
El tipo de interés oficial es el precio del dinero que fija el banco central. Cuando sube, el crédito se encarece y el ahorro se remunera algo mejor. Que la Fed lo suba indica confianza en la economía estadounidense, pero también encarece la financiación en dólares: las empresas y las familias que deben dinero en esa moneda, o a un tipo vinculado a ella, pagan más intereses.
El efecto no se limita a Estados Unidos. Como el dólar es la moneda de referencia en buena parte del comercio y de las finanzas mundiales, sus tipos de interés influyen en las divisas y en la financiación de países y empresas de todo el mundo, en especial los que deben dinero en dólares. Por eso las decisiones de la Fed se siguen con tanta atención incluso desde fuera de Estados Unidos. Quien tiene deudas o ingresos en dólares debería seguirlas con especial atención.
El alivio holandés
Tras la salida del Reino Unido de la UE, existía el temor de que otros países siguieran el mismo camino. El resultado en Países Bajos redujo esa preocupación en el corto plazo, aunque no la eliminó, ya que quedaban otras citas electorales importantes en Europa. Los mercados interpretaron el resultado como una señal de estabilidad, pero saben que la política cambia con rapidez.
Esta lectura es una buena ilustración de cómo se relacionan política y economía. Una elección puede cambiar el precio de los activos en cuestión de horas, no porque modifique de inmediato la situación de las empresas, sino porque altera las probabilidades de los escenarios que los inversores consideran posibles. Cuando un escenario temido pierde peso, el ánimo mejora; cuando gana peso, ocurre lo contrario.
Qué revisar
Las empresas y familias con deudas a tipo variable o en dólares deberían medir cuánto afectaría un encarecimiento adicional a sus cuotas. Un ejercicio sencillo consiste en calcular cuánto aumentaría el pago mensual si los tipos subieran un punto más, y comprobar si el presupuesto lo soporta sin tensión. Tener esa cifra a mano evita sorpresas. Conviene repetir el cálculo de vez en cuando, porque las condiciones del préstamo y de los mercados cambian.
Con ella, es más fácil decidir con tranquilidad si conviene renegociar condiciones, ajustar plazos o fijar el tipo de parte de la deuda, siempre con el consejo del banco o de un asesor independiente. Anticiparse es casi siempre más barato que reaccionar cuando el cambio ya se ha producido. Y en materia de inversión, este texto es información general y no una recomendación.
La financiación barata no dura siempre; conviene comprobar que el plan aguanta tipos más altos.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.


