May anuncia un Brexit sin mercado único

Claves
  • May confirmó que el Reino Unido dejará el mercado único y no buscará seguir sujeto a la jurisdicción del Tribunal de Justicia de la UE.
  • Su objetivo es un acuerdo comercial amplio y un nuevo acuerdo aduanero, con una salida gradual y un voto del Parlamento sobre el resultado.
  • Las empresas que comercian con el Reino Unido deben preparar escenarios de aranceles, trámites aduaneros y cambios regulatorios.

El 17 de enero de 2017, en el palacio de Lancaster House, en Londres, la primera ministra británica, Theresa May, detalló por primera vez la posición de su Gobierno para la salida de la Unión Europea. Presentó doce objetivos y dejó claro que el Reino Unido no permanecerá en el mercado único. Añadió que el acuerdo final se sometería a votación en el Parlamento y que, si no era bueno, prefería no tener acuerdo a firmar uno malo.

El discurso despejó una duda que llevaba siete meses abierta, desde el referéndum de junio de 2016: qué tipo de relación quería Londres con el principal mercado de sus exportaciones. Para las empresas españolas, que venden bienes y servicios al Reino Unido y reciben cada año a millones de visitantes británicos, la respuesta no era un detalle diplomático sino un dato de planificación.

Los doce objetivos

Entre los objetivos figuraban dar certidumbre siempre que fuese posible, recuperar el control de las leyes y de la inmigración, garantizar los derechos de los ciudadanos de la UE en el Reino Unido y de los británicos en la UE, mantener la zona común de viaje con Irlanda, firmar nuevos tratados comerciales con terceros países y buscar una salida gradual que evitase un corte brusco.

Londres declaró también que quería un acuerdo de libre comercio lo más amplio posible con la UE y un acuerdo aduanero propio. Esas aspiraciones debían ser negociadas con los otros veintisiete Estados, que todavía no habían fijado su posición común. Por eso el discurso era una declaración de intenciones y no un resultado, y cualquier cálculo empresarial debía tratarlo así. Todo ello debía esperar, además, a que Londres notificase formalmente su intención de salir, algo que aún no había ocurrido.

Mercado único y unión aduanera

El mercado único reúne las reglas comunes que permiten que bienes, servicios, capitales y personas circulen sin barreras dentro de la UE. La unión aduanera es otra cosa: un arancel exterior común y la ausencia de aranceles entre sus miembros. Salir de ambos significa, en principio, que los productos pueden afrontar controles aduaneros, reglas de origen y diferencias de normativa en frontera.

En la práctica, un intercambio hoy fluido puede volverse más lento y más caro: más papeleo, plazos más largos, posibles aranceles y normas técnicas que dejan de reconocerse automáticamente. Los servicios, como la consultoría, la banca o el turismo, dependen además del reconocimiento de licencias y cualificaciones. El alcance de todo ello dependerá del acuerdo que se alcance y de su calendario. Por eso conviene mirar cada producto y cada servicio por separado.

Qué conviene revisar

Las empresas con ventas, compras o filiales en el Reino Unido pueden empezar por tres comprobaciones: cuánto de su facturación y de sus suministros depende de ese mercado, en qué moneda contratan y qué cláusulas tienen sus contratos para cambios de ley o de aranceles. La libra se había depreciado de forma notable desde el referéndum, y esa exposición cambiaria merece una revisión específica.

También conviene mirar los aspectos de personas y datos: permisos de trabajo y residencia de empleados que se desplazan, y transferencias de datos personales entre ambos lados. Con el asesor, es razonable preparar escenarios de aranceles y de trámites y no tomar decisiones irreversibles hasta que las condiciones de la negociación sean más claras. Mientras tanto, mantener con normalidad la relación con clientes y proveedores británicos sigue siendo lo razonable.

Ante un divorcio comercial de resultado abierto, lo prudente es planificar por escenarios y no por titulares.

Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.

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