Hacienda presentó el 26 de febrero de 2025 a las comunidades autónomas su propuesta para condonarles parte de la deuda con el Estado. Cataluña sería la segunda más beneficiada, con 17.104 millones.

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, presentó el 26 de febrero de 2025 en el Consejo de Política Fiscal y Financiera, el órgano en el que se sientan el Estado y las comunidades autónomas, la metodología para que el Estado asuma parte de la deuda que las comunidades le deben, sobre todo por los préstamos del Fondo de Liquidez Autonómico (FLA) recibidos desde 2012. La medida formaba parte del acuerdo de investidura entre el PSOE y ERC.
Qué se sabe
La quita total ascendería a 83.252 millones de euros para las quince comunidades de régimen común (quedan fuera el País Vasco y Navarra, que tienen su propio sistema). Andalucía sería la más beneficiada en importe, con unos 18.800 millones, seguida de Cataluña, con 17.104 millones, la Comunidad Valenciana y Madrid. Hacienda calculaba un ahorro de intereses para las comunidades de unos 6.700 millones de euros.
El reparto combina dos criterios: una parte para compensar el sobreendeudamiento derivado de la crisis financiera y la otra en función de la población ajustada. La adhesión es voluntaria. Las comunidades gobernadas por el PP rechazaron la propuesta, al considerarla una concesión a los independentistas catalanes, y anunciaron que no se acogerían.
El camino legal
La condonación necesita una ley orgánica aprobada por las Cortes. El Consejo de Ministros aprobó el anteproyecto el 2 de septiembre de 2025 y, en segunda vuelta, el proyecto de ley el 9 de diciembre, para remitirlo al Congreso, donde su aprobación dependía de los socios del Gobierno.
Qué supone para los contribuyentes
La deuda no desaparece: pasa de las comunidades al Estado, y la pagan igualmente todos los contribuyentes a través de la deuda pública estatal. Lo que cambia es quién la debe y qué margen tienen las comunidades para gastar o pedir prestado en el futuro. Para Cataluña, con una deuda pública cercana a los 85.000 millones, la quita supondría reducirla en torno a una quinta parte.
Para empresas y familias, el efecto directo es pequeño, pero el debate influye en la financiación de los servicios públicos autonómicos, como la sanidad y la educación, y en la presión fiscal que cada comunidad aplica en los tributos cedidos, como el IRPF, Patrimonio o Sucesiones.
Cambiar quién debe el dinero no cambia quién lo acaba pagando.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.


