El 14 de febrero de 2023 el Parlamento Europeo aprobó que, desde 2035, los coches y furgonetas nuevos no emitan CO2. Falta el visto bueno formal de los Estados. Qué supone para fabricantes, concesionarios y flotas.

El Parlamento Europeo aprobó el 14 de febrero de 2023, en Estrasburgo, el reglamento que fija nuevos objetivos de emisiones de CO2 para los turismos y las furgonetas nuevos. El texto salió adelante con 340 votos a favor, 279 en contra y 21 abstenciones, y confirma el acuerdo alcanzado con los Estados miembros dentro del paquete «Objetivo 55», con el que la Unión Europea quiere reducir sus emisiones netas de gases de efecto invernadero al menos un 55 % en 2030 respecto a 1990.
Qué dice la norma
A partir de 2035, las emisiones de CO2 de los turismos y furgonetas nuevos que se vendan en la Unión Europea tendrán que ser un 100 % inferiores a las de 2021; es decir, cero. En la práctica, eso impide matricular vehículos nuevos de gasolina o diésel. Como etapa intermedia, el recorte exigido en 2030 será del 55 % para los turismos y del 50 % para las furgonetas, frente al 37,5 % y el 31 % que fijaba la norma anterior.
Hay excepciones. Los fabricantes pequeños, los que venden entre 1.000 y 10.000 turismos nuevos o entre 1.000 y 22.000 furgonetas nuevas al año, podrán acogerse a una exención hasta finales de 2035, y los que matriculan menos de 1.000 vehículos al año quedan exentos.
La norma solo regula los vehículos nuevos. No retira de la circulación los coches de combustión que ya existen ni impide venderlos de segunda mano.
Qué supone para el sector
Para los fabricantes, el calendario es largo, pero obliga a decidir cuántas plataformas de combustión se siguen desarrollando y cuántas fábricas se reconvierten. En 2022, el 12,1 % de los turismos nuevos matriculados en la UE fueron eléctricos puros, 3 puntos más que un año antes; los de gasolina fueron el 36,4 % y los diésel, el 16,4 %, según la patronal europea del sector (ACEA). España es un gran fabricante: según ANFAC, produjo 2,2 millones de vehículos en 2022 y exportó 1,9 millones, casi el 85 % del total, así que lo que se decida en Bruselas pesa en las plantas y en los proveedores de aquí.
Para los concesionarios y los talleres, el cambio es de modelo de negocio: vender y mantener eléctricos exige formar al personal, instalar puntos de recarga y replantear el posventa, porque estos vehículos, en general, necesitan menos mantenimiento. Hasta 2035 seguirán vendiéndose coches de combustión, y los que ya circulan necesitarán servicio durante años.
Para las empresas con flota, lo decisivo es el ciclo de renovación. Un vehículo comprado en 2030 todavía podrá ser de combustión; uno comprado en 2035, ya no. Conviene revisar los contratos de renting y leasing, el valor residual previsto, la disponibilidad de recarga en las sedes y en las rutas habituales y las ayudas a la compra, que dependen de cada país y de cada administración. Consulte con su asesor cómo aplicarlo a su caso.
Lo que falta
El texto aún necesita el visto bueno formal del Consejo, que representa a los Estados miembros, y su publicación en el Diario Oficial de la Unión Europea para entrar en vigor. El reglamento prevé además revisiones: la Comisión deberá presentar antes de 2025 un método para medir las emisiones de todo el ciclo de vida de los coches y furgonetas, publicará cada dos años, desde finales de 2025, un informe sobre el avance hacia una movilidad por carretera sin emisiones, y antes de diciembre de 2026 vigilará la diferencia entre las emisiones de homologación y el consumo real.
La fecha está lejos, pero las inversiones del sector se planifican con años de antelación.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.


