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Las tecnológicas entran en corrección

Por Pearson Specterjueves, 20 de enero de 20223 min de lectura

El 19 de enero el Nasdaq cerró más de un 10 % por debajo de su máximo de noviembre ante la perspectiva de subidas de tipos. Qué es una corrección y qué revisar.

El 19 de enero de 2022 el índice Nasdaq cerró más de un 10 % por debajo de su máximo de noviembre. En términos técnicos, las bolsas tecnológicas entraban en corrección tras un periodo largo de subidas. La perspectiva de subidas de tipos de interés castigaba a las empresas que más dependían de beneficios futuros, y el movimiento se notó con especial intensidad en ese segmento del mercado. Para quien tenía una parte importante de su ahorro en ese tipo de empresas, la caída no fue un dato abstracto.

El episodio importa porque llegó después de años de subidas casi continuas, en los que el riesgo parecía lejano. Esa conversación es mucho más fácil de tener antes de la caída que durante ella.

Qué es una corrección

En el lenguaje de los mercados, una corrección es una caída de más de un 10 % desde el último máximo. No equivale a una crisis, pero sí marca un cambio de ánimo: tras un periodo largo de subidas, los inversores empiezan a cuestionar los precios que estaban dispuestos a pagar.

Las correcciones forman parte del funcionamiento normal de los mercados. Pueden ser breves o prolongarse; a veces acaban en caídas mayores y otras veces no, y nadie puede saberlo de antemano. Para quien invierte a largo plazo, la clave suele estar más en el plan previo que en la reacción del momento.

Tipos y valoraciones

Las empresas cuyo valor descansa sobre beneficios que llegarán dentro de muchos años son las más sensibles al precio del dinero. Cuando los tipos de interés suben, esos beneficios futuros valen menos hoy, y la bolsa lo descuenta de inmediato. Tras años de subidas casi continuas, el mercado recordaba que las valoraciones dependen del precio del dinero.

Dicho de otro modo, el valor de una empresa se calcula, en buena medida, trayendo al presente los beneficios que se espera que genere. Cuanto más lejanos son esos beneficios, más pesa el tipo de interés elegido para descontarlos. Por eso las compañías de crecimiento, cuyo atractivo reside en el futuro, reaccionan más que las que ya generan beneficios estables. No significa que unas sean mejores que otras, sino que cada tipo de empresa responde de forma distinta al mismo cambio de entorno.

Las subidas prolongadas hacen olvidar que el riesgo no desaparece: solo se esconde.

Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.

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