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La Fed prepara la retirada de estímulos

Por Pearson Specterlunes, 30 de agosto de 20214 min de lectura

Powell indicó que la Fed podría reducir sus compras de deuda antes de final de año, sin prisa por subir tipos. Qué significa y qué revisar si hay deuda variable.

Foto: Federal Reserve · Wikimedia Commons · dominio público (recortada)

El 27 de agosto de 2021, en Jackson Hole, Jerome Powell indicó que la Reserva Federal podría empezar a reducir sus compras de deuda antes de final de año. Matizó, sin embargo, que no había prisa por subir los tipos de interés, de modo que se trataba de dos decisiones distintas. El mensaje era claro, aunque gradual: la etapa de estímulos masivos empezaba a acercarse a su fin. Para los mercados, la cuestión no era tanto si ocurriría como cuándo y a qué ritmo.

Los mercados llevaban meses pendientes de esta señal, y su reacción dependió tanto de lo que se dijo como de lo que se evitó decir. Para una empresa o una familia, el anuncio puede parecer un asunto técnico del otro lado del Atlántico, pero marca una dirección: el entorno de financiación abundante y barata, que había sostenido a la economía y a los mercados durante la pandemia, empezaba a cambiar de rumbo. Cuando el dinero deja de ser tan barato, los proyectos y las deudas se evalúan con otro criterio.

Qué anunció Powell

Durante la crisis, la Reserva Federal compró grandes cantidades de deuda para inyectar liquidez y mantener bajos los tipos de largo plazo. Powell indicó que podría empezar a reducir esas compras antes de final de año. En el lenguaje financiero se habla de *tapering*, o retirada gradual de los estímulos, una reducción paulatina del ritmo de compras que no equivale a venderlas ni a revertir lo hecho. Los bonos ya comprados siguen en el balance del banco central.

Reducir las compras de deuda no implica subir los tipos a continuación, aunque ambos movimientos apuntan en la misma dirección. La Fed separaba así el calendario de la retirada de estímulos del de la subida de tipos, y trataba de evitar que los mercados interpretaran lo primero como una señal inmediata de lo segundo.

El final de una etapa

La retirada gradual de estímulos marca el final de una etapa. Durante años, las compras masivas de deuda por parte de los bancos centrales ayudaron a mantener el dinero barato. Que empiecen a reducirse es una señal de que el entorno de financiación fácil empieza a cambiar, aunque sea de manera paulatina.

El dinero barato no es un derecho adquirido, es una circunstancia. Las decisiones tomadas en un entorno de tipos muy bajos, como endeudarse con ligereza o dar por hecho cuotas bajas de forma indefinida, pueden resultar incómodas si el escenario cambia. No se trata de alarmarse, sino de recordar que las condiciones financieras evolucionan y que conviene estar preparado. Las empresas con inversiones planificadas a varios años vista deberían incluir esta variable en sus previsiones.

Qué pensar si hay deuda variable

Para empresas y familias endeudadas a tipo variable, era momento de pensar en escenarios con tipos más altos. Conviene calcular cuánto aumentaría la cuota de una hipoteca o de un préstamo si el tipo subiera, valorar si se podría asumir sin tensión y estudiar con el banco las alternativas disponibles. Hacerlo antes de que ocurra ofrece más margen de decisión.

Entre las opciones que pueden estudiarse con el banco o con un asesor están fijar parte del tipo, amortizar anticipadamente una parte del capital si la tesorería lo permite o escalonar los vencimientos. No hay una respuesta única: depende de la situación de cada hogar y de cada negocio. Cada opción tiene costes y ventajas que conviene comparar con cifras reales. Es mejor revisar la deuda cuando aún se puede elegir.

Cuando el entorno empieza a cambiar, el mejor momento para prepararse es antes de que lo haga del todo.

Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.

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