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Segundo estado de alarma y rebote del PIB

Por Pearson Specterlunes, 2 de noviembre de 20204 min de lectura

Toque de queda, presupuestos y un tercer trimestre de recuperación parcial. Qué es un rebote y por qué planificar con escenarios.

El 25 de octubre de 2020 se declaró un nuevo estado de alarma con toque de queda. Esa misma semana el Gobierno presentó los Presupuestos de 2021 y el INE adelantó un fuerte rebote del PIB en el tercer trimestre. Tres noticias que parecían apuntar en direcciones distintas: nuevas restricciones, una hoja de ruta fiscal para el año siguiente y una recuperación parcial de la actividad tras la caída de la primavera. Era una situación de claroscuros, con razones para la cautela y para cierto alivio.

Para empresarios y familias, la combinación exigía una lectura cuidadosa. El rebote del tercer trimestre era un dato positivo, pero las nuevas restricciones amenazaban el cuarto. Y los presupuestos anunciaban medidas que podían afectar a impuestos, ayudas y gasto público durante los doce meses siguientes. Decidir con una visión parcial de cualquiera de estos elementos habría sido un error.

Un nuevo estado de alarma

El nuevo estado de alarma, con su toque de queda, es el mecanismo legal que permite al Gobierno restringir la movilidad y la actividad cuando la situación lo exige. Para los negocios que dependen de la actividad nocturna o del contacto con el cliente, el toque de queda supone un recorte directo de horario y de ingresos. Cada empresa debe revisar qué parte de sus ventas se concentra en esas horas.

El efecto no se limita a la hostelería y al ocio. Un toque de queda altera el comportamiento de los consumidores, los horarios de trabajo, el transporte y el reparto, y puede reducir de forma indirecta la actividad de comercios y servicios que no dependen de la noche. Cada empresa debe calcular cuánto de su facturación se produce en las horas afectadas y qué margen tiene para reorganizar su oferta.

Presupuestos y rebote

Los Presupuestos de 2021 y el dato del PIB completaban el cuadro de aquella semana, con un fuerte rebote como cifra más llamativa. Un rebote es el repunte que sigue a una caída muy profunda: es natural que sea fuerte, porque se parte de un nivel muy bajo. No equivale a haber recuperado lo perdido. Mejorar respecto al mínimo no es lo mismo que volver al máximo.

Un ejemplo ayuda a entenderlo: si una economía cae un porcentaje muy elevado y después crece una parte importante, el resultado sigue estando por debajo del punto de partida. Por eso los rebotes, aunque son buenas noticias, no deben interpretarse como el fin de la crisis. Los presupuestos, por su parte, son una declaración de las prioridades de gasto e ingresos del Gobierno, y conviene seguir su tramitación, porque pueden cambiar hasta su aprobación definitiva. Quien planifica impuestos o inversiones para el año siguiente debería tener en cuenta que el texto final puede diferir del anunciado.

Planificar con escenarios

El rebote no compensaba la caída, y las nuevas restricciones amenazaban el cuarto trimestre. En un entorno tan cambiante, apoyarse en una sola previsión es arriesgado. Planificar con escenarios, es decir, con alternativas para un cierre más largo, uno más corto o una recuperación parcial, seguía siendo la mejor herramienta para decidir con calma. Un escenario no es una predicción: es una forma de ordenar las respuestas posibles.

Un buen ejercicio es definir, para cada escenario, los ingresos esperados, los costes que se podrían ajustar y la tesorería necesaria, así como las decisiones que se tomarían en cada caso. Cuando llega una noticia nueva, como un cambio de restricciones, se identifica en qué escenario se está y se actúa según lo previsto. Esa preparación reduce la improvisación y la ansiedad, y permite reaccionar con rapidez y orden. Hacerlo por escrito, y revisarlo cada mes, permite mantener el plan vivo.

Un buen plan no adivina el futuro: se prepara para varios.

Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.

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