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Nuevo acuerdo del Brexit

Por Pearson Specterjueves, 17 de octubre de 20194 min de lectura

Boris Johnson y la UE cierran un nuevo acuerdo de salida con una solución distinta para Irlanda del Norte.

El 17 de octubre de 2019 Boris Johnson y la Unión Europea cerraron un nuevo acuerdo de salida del Reino Unido, con una solución distinta para Irlanda del Norte. El anuncio llegaba a pocas semanas de la fecha límite del 31 de octubre, y reabría la posibilidad de una salida ordenada, después de meses en los que el escenario sin pacto había ganado peso en el debate público y en las preocupaciones de las empresas.

Para quienes mantienen negocios entre el Reino Unido y la UE, la noticia era positiva, pero no suficiente. Un acuerdo alcanzado entre negociadores es un paso importante, no un final: todavía debía superar el voto de los parlamentos, y el calendario era muy ajustado. La experiencia de los meses anteriores aconsejaba mantener la cautela y evitar tratar como seguro lo que aún no se había aprobado. El resultado también dependía de la aritmética parlamentaria, y la experiencia de los meses anteriores aconsejaba no dar por descontado ningún apoyo.

Qué cambiaba

Tras meses de bloqueo, un nuevo texto sustituía al negociado por el anterior Gobierno británico. Un acuerdo de salida es un documento extenso, con apartados sobre derechos, obligaciones y calendario, de modo que un cambio en alguno de sus elementos clave puede modificar el equilibrio del conjunto. La novedad era, por tanto, algo más que una corrección de detalle.

La novedad central estaba en el tratamiento de Irlanda del Norte, el punto más delicado de la negociación, porque afecta a la frontera terrestre entre el Reino Unido y la Unión Europea. Cómo se gestionan los controles de mercancías y personas en esa frontera es una cuestión con consecuencias económicas, políticas y de seguridad, y su resolución había sido uno de los principales obstáculos del proceso. Un tratamiento diferenciado de ese punto implica reglas distintas para el comercio entre territorios, algo que las empresas con presencia allí deberían estudiar con atención.

Todavía por aprobar

Un acuerdo cerrado entre negociadores no es definitivo hasta que lo aprueban los parlamentos correspondientes. En este caso, eso significaba que, incluso con un texto nuevo, la salida seguía sujeta a votaciones y a un calendario ajustado. Un texto negociado puede ser rechazado o modificado en el trámite parlamentario, y el historial reciente mostraba que esa posibilidad era real.

Para las empresas, la incertidumbre bajaba, pero no desaparecía. Una cosa es que el escenario más temido pierda probabilidad, y otra que desaparezca. Mientras no hubiera votaciones concluyentes, seguía siendo necesario conservar planes alternativos, de modo que una decisión inesperada en el Parlamento no encontrara a la empresa sin margen de respuesta. Además, la fecha límite seguía cerca, y la posibilidad de un nuevo aplazamiento o de una votación ajustada no podía descartarse.

Seguir con cautela

Las empresas con relaciones comerciales entre ambos lados deberían seguir preparando escenarios y revisando contratos, en lugar de dar el asunto por resuelto. La preparación que ya se hubiera hecho no se pierde: sirve igual si el pacto sale adelante, porque permite adaptarse con más rapidez a las nuevas reglas, y es imprescindible si no sale.

Conviene también hablar con clientes y proveedores clave para saber cómo se preparan ellos, porque la cadena es tan sólida como su eslabón más débil. Una empresa puede tener sus procedimientos al día y verse afectada por el retraso de un proveedor que no ha previsto nada. Preguntar, compartir información y coordinar calendarios es una forma de protección mutua. Una pequeña auditoría de los riesgos de la cadena, hecha con tiempo y de forma ordenada, vale más que muchas reuniones improvisadas cuando se acerca una fecha crítica.

Un acuerdo sobre el papel no cambia la realidad hasta que se aplica.

Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.

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