- El 17 de septiembre la Reserva Federal bajó los tipos un cuarto de punto, la primera bajada de 2025.
- Citó el enfriamiento del mercado laboral, en línea con lo que Powell había anticipado semanas antes.
- Con la Fed bajando y el BCE en pausa, el dólar seguía débil: conviene revisar el riesgo de cambio de los activos en dólares.
El 17 de septiembre de 2025, la Reserva Federal bajó los tipos de interés un cuarto de punto, la primera bajada del año. El banco central citó el enfriamiento del mercado laboral como motivo principal, lo que confirmaba el cambio de enfoque que Jerome Powell había anticipado semanas antes en Jackson Hole. Tras meses de espera, el movimiento era esperado, pero no por ello irrelevante: marcaba el inicio de una nueva fase de la política monetaria estadounidense.
Una bajada de tipos en Estados Unidos tiene efectos que van más allá de sus fronteras. Cambia el coste del crédito en dólares, la rentabilidad de los depósitos y de los bonos en esa moneda y, sobre todo, el valor relativo del dólar frente a otras divisas. Para quien tiene ingresos, deudas o inversiones en dólares, es una noticia que merece ser entendida con calma y sin necesidad de reaccionar de inmediato. Las decisiones de los bancos centrales rara vez se entienden bien en una lectura rápida.
La primera bajada del año
La Reserva Federal bajó los tipos un cuarto de punto, la primera bajada de 2025. Lo hizo citando el enfriamiento del mercado laboral, lo que confirmaba el cambio de enfoque que Powell había anticipado semanas antes en Jackson Hole. Así, un discurso se convirtió en decisión, como suele ocurrir cuando los bancos centrales preparan bien a los mercados.
Un cuarto de punto es una variación pequeña en términos absolutos, pero su significado depende del contexto. Aquí marcaba un cambio de dirección en la política monetaria, y los mercados prestaron atención no solo a la cifra, sino a las señales sobre los siguientes pasos. Las palabras del comunicado y de la rueda de prensa pesan casi tanto como la decisión misma. Por eso conviene leer el texto completo y no solo el titular.
Fed y BCE, a distinto ritmo
Con la Fed bajando y el BCE en pausa, el dólar seguía débil frente al euro. Cuando un banco central baja los tipos y el otro no, la moneda del primero tiende a perder atractivo para los inversores que buscan rentabilidad, y por eso el euro se mantenía fuerte.
Es una dinámica conocida: los capitales se mueven hacia donde obtienen mejor remuneración, y las diferencias de tipos entre zonas influyen en los tipos de cambio. No es el único factor, porque también pesan el crecimiento, la inflación y la confianza, pero es uno de los que los analistas observan con más atención y que más rápidamente se refleja en las cotizaciones.
El efecto del cambio
Para patrimonios con activos en dólares, la divisa restaba parte de la rentabilidad obtenida. Un valor que sube en dólares puede dar un resultado menor al convertirse a euros si el dólar se ha debilitado, y por eso conviene revisar cuánto riesgo de cambio se asume y si se desea mantenerlo, cubrirlo o reducirlo.
Revisar la exposición a divisas implica preguntarse en qué moneda se gastará el dinero en el futuro, en qué monedas se tienen las inversiones y qué parte del resultado depende del tipo de cambio. La respuesta es personal: quien vive y gasta en euros tiene motivos distintos de quien tiene obligaciones en dólares. Un asesor puede ayudar a ordenar esas piezas sin recomendar ninguna divisa en concreto. Si el patrimonio está bien repartido, un movimiento del dólar no debería comprometer los objetivos de nadie.
El resultado de una inversión internacional depende del activo, pero también de la moneda.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.


