Nuevas subidas de la Fed y el BCE

Claves
  • El 26 de julio la Reserva Federal subió los tipos un cuarto de punto, hasta su nivel más alto en 22 años, y al día siguiente el BCE hizo lo mismo.
  • Fue, aunque aún no se sabía, la última subida de la Fed del ciclo: los puntos de inflexión solo se reconocen con el tiempo.
  • Con tipos más altos, los depósitos y la deuda a corto plazo vuelven a ofrecer rentabilidad, pero hay que mirar inflación, plazos y liquidez.

El 26 de julio de 2023 la Reserva Federal subió los tipos un cuarto de punto, hasta su nivel más alto en 22 años. Al día siguiente, el BCE también subió un cuarto de punto. Los dos principales bancos centrales occidentales seguían, por tanto, endureciendo su política monetaria al mismo tiempo.

Para entonces, el ciclo de subidas llevaba más de un año en marcha y sus efectos se notaban en hipotecas, préstamos, depósitos y valoraciones de activos. La pregunta de fondo era cuánto más durarían los tipos altos, y las decisiones de julio no la resolvieron: dejaron abierto el debate sobre si se acercaba el final del ciclo o si todavía quedaba camino. Para una empresa o una familia, la sucesión de subidas se tradujo en un periodo prolongado de revisión de cuentas, de renegociación de condiciones y de búsqueda de alternativas más baratas o más estables para financiarse.

Dos subidas en dos días

Cada banco subió un cuarto de punto, un paso pequeño en sí mismo, pero encadenado a las subidas anteriores y sostenido en el tiempo seguía encareciendo el crédito para hogares y empresas, desde las hipotecas hasta los préstamos para financiar la actividad diaria.

Un cuarto de punto es un paso moderado, pero la suma de pasos sucesivos es lo que cuenta. Cada subida encarece el crédito un poco más, y el efecto acumulado pesa especialmente en quienes tienen deudas a tipo variable o necesitan refinanciar. Por eso las empresas y las familias seguían con atención cada reunión, aunque el movimiento individual fuera pequeño. Cuando el ciclo se prolonga, también aumentan las probabilidades de que algunos deudores encuentren dificultades, de modo que las entidades financieras tienden a vigilar con más atención la calidad de su cartera de préstamos.

La última de la Fed, aunque no se sabía

Era, aunque aún no se sabía, la última subida de la Fed del ciclo. Es una característica de los puntos de inflexión: solo se reconocen con el tiempo. Quien tomaba decisiones entonces no podía saber si vendrían más subidas, y por eso la prudencia aconsejaba no apostar por un único escenario.

Mirar hacia atrás con información completa es fácil; decidir en el momento, no. Un plan financiero sólido no depende de adivinar el último movimiento de un banco central, sino de funcionar razonablemente bien tanto si los tipos suben un poco más como si empiezan a bajar. Esa robustez es lo que realmente protege cuando el entorno cambia. Para quien cobra intereses por su liquidez, la subida es una buena noticia, pero conviene comparar con el ritmo de los precios: una remuneración que no supera la inflación sigue perdiendo valor, aunque lo haga más despacio que antes.

Qué cambió para el ahorro

Para quien tenía liquidez, los depósitos y la deuda a corto plazo volvían a ofrecer rentabilidad. Después de años de tipos muy bajos, el efectivo dejaba de ser un activo que perdía valor sin remedio. El cambio era significativo para empresas con tesorería abundante y para familias con ahorros en cuenta.

Aun así, conviene tener en cuenta la inflación, los plazos, la liquidez necesaria y la garantía de cada producto antes de decidir dónde colocar el dinero, preferiblemente con asesoramiento. Una rentabilidad aparente puede quedar compensada por la subida de precios, y un plazo largo reduce la disponibilidad. No se trata de comprar ni de vender nada concreto, sino de ordenar las prioridades.

Con tipos más altos, el ahorro vuelve a ser una decisión y no solo una reserva.

Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.

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