Cuarta subida de 0,75 de la Fed

Claves
  • El 2 de noviembre la Reserva Federal subió los tipos 0,75 puntos por cuarta vez consecutiva.
  • Advirtió de que el nivel final de los tipos sería más alto de lo previsto, y que podían mantenerse altos durante más tiempo.
  • Con tipos altos, el coste de oportunidad de inmovilizar capital vuelve a medirse: cada euro inmovilizado tiene que justificarse.

El 2 de noviembre de 2022 la Reserva Federal subió los tipos de interés 0,75 puntos por cuarta vez consecutiva y advirtió de que el nivel final sería más alto de lo previsto. Cuatro subidas seguidas de ese tamaño es un ritmo extraordinario en la historia reciente de los bancos centrales, y confirmaba que el endurecimiento monetario no había terminado ni estaba cerca de hacerlo.

El mensaje tenía dos partes. La primera, que los tipos seguirían subiendo. La segunda, más importante a largo plazo, que el punto de llegada sería más alto de lo que se pensaba. Para los mercados y para quien toma decisiones de financiación o inversión, eso significa que el entorno de tipos elevados no era algo pasajero, sino un escenario que había que incorporar a las previsiones de los próximos trimestres. La combinación de ambos mensajes tenía un efecto más fuerte que una subida aislada, porque reducía la esperanza de un giro rápido.

Una cuarta subida seguida

Cuatro subidas consecutivas de 0,75 puntos marcan un endurecimiento muy intenso en poco tiempo. Además, la Fed avisó de que el punto de llegada sería más alto de lo previsto, lo que significa que los tipos no solo estaban subiendo, sino que podían quedarse altos durante más tiempo. En términos prácticos, cada subida adicional encarece un poco más la deuda variable y reduce el valor presente de los flujos futuros.

Para entender el alcance basta recordar de dónde se partía: pocos meses antes los tipos estaban en niveles mínimos. El salto acumulado en menos de un año es uno de los más rápidos que se recuerdan. Los efectos de una subida tan rápida se reparten en el tiempo y llegan a distintos sectores con retraso, por lo que es razonable esperar que sus consecuencias sigan apareciendo en los meses siguientes. Quien tenga deuda a tipo variable verá reflejadas estas subidas en las revisiones sucesivas, y la acumulación puede ser considerable.

Tipos altos que duran

Los mercados descontaban que los tipos altos durarían. Cuando los inversores creen que el dinero seguirá siendo caro, ajustan sus valoraciones y sus decisiones: se encarecen las inversiones financiadas con deuda y se exige más rentabilidad a los nuevos proyectos.

Un entorno de tipos altos y duraderos favorece a quien tiene liquidez y poca deuda, y penaliza a quien depende de refinanciar con frecuencia. También cambia la forma de evaluar proyectos: una inversión que sale a cuenta con un coste de financiación del 2 % puede dejar de hacerlo con uno del 6 %. Por eso conviene recalcular los análisis de rentabilidad con los costes financieros actuales. Tener dinero inmovilizado en activos poco líquidos no es un problema en sí, pero sí lo es no poder acceder a él cuando se necesita.

El coste de oportunidad

Para inversiones a largo plazo, el coste de oportunidad de inmovilizar capital volvía a ser una variable que había que medir. El coste de oportunidad es lo que se deja de ganar por mantener el dinero en una opción y no en otra, y con tipos más altos, el listón de rentabilidad exigible a una inversión ilíquida sube.

Dicho de forma práctica: si el dinero depositado a corto plazo rinde más que antes, una inversión que lo inmoviliza durante años debe compensar con algo más que la rentabilidad de entonces. No significa que las inversiones a largo plazo dejen de tener sentido, sino que hay que compararlas con las alternativas actuales y no con las de hace un año. Esta nota es información general, no una recomendación de inversión. Preguntarse cuánto de la cartera o del negocio debe ser líquido a doce meses es un buen ejercicio para empezar.

Con tipos altos, cada euro inmovilizado tiene que justificarse.

Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.

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