- Moscú reconoció a Donetsk y Lugansk como estados independientes y firmó con ellos tratados de amistad y asistencia.
- Europa afronta un riesgo creciente de sanciones y represalias que afectaría a energía, finanzas y comercio.
- Las empresas con exposición a Rusia o Ucrania deberían revisar ya contratos, cobros y cadena de suministro.
En la tarde-noche del lunes 21 de febrero de 2022, tras reunir a su Consejo de Seguridad y dirigirse al país en un largo discurso televisado, el presidente ruso, Vladímir Putin, firmó los decretos que reconocen la independencia de las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk, en el este de Ucrania. Firmó también tratados de amistad y asistencia mutua con sus dirigentes, y los medios informaron de que ordenó el envío de tropas a esos territorios para «garantizar la paz».
El decreto cita como argumento la negativa de Ucrania a resolver el conflicto de acuerdo con los acuerdos de Minsk de 2015. La Unión Europea y Estados Unidos reaccionaron con críticas inmediatas. Tras semanas de despliegue militar en la frontera, la crisis pasa de la amenaza a los hechos, y los efectos sobre la energía, los mercados y las relaciones comerciales empiezan a ser objeto de evaluación por empresas y gobiernos. El anuncio se produjo después de que, en los días previos, se multiplicaran los avisos de las potencias occidentales sobre una posible ofensiva rusa.
Qué significa el reconocimiento
Los territorios de Donetsk y Lugansk están controlados desde 2014 por autoridades separatistas respaldadas por Moscú, y el conflicto con las fuerzas ucranianas se ha mantenido activo durante ocho años. El reconocimiento por parte de Rusia es una decisión unilateral: en términos jurídicos supone cuestionar la integridad territorial de Ucrania y deja sin sentido práctico el marco negociador de Minsk.
La autorización para enviar tropas con una misión de mantenimiento de la paz abre además la posibilidad de una presencia militar rusa abierta en territorio ucraniano. Para los gobiernos occidentales, el siguiente paso es decidir qué respuesta adoptan, y el debate gira en torno a las sanciones económicas, financieras y personales que se habían anunciado en caso de una agresión. Para la Unión Europea y para Estados Unidos, el paso vulnera la integridad territorial de Ucrania, y por eso se esperan nuevas medidas de respuesta.
Por qué importa a las empresas
Europa depende de Rusia para una parte muy relevante de su suministro de gas natural, y Rusia y Ucrania son grandes exportadores de cereales, fertilizantes y varios metales. Una escalada puede encarecer la energía y las materias primas, tensionar las cadenas de suministro y reforzar la inflación en un momento en que los bancos centrales ya han endurecido el tono.
A ello se suma el riesgo de sanciones: si se aprueban, pueden restringir operaciones financieras, exportaciones, importaciones y relaciones con determinadas personas y entidades. Para las empresas con filiales, clientes, proveedores o acreedores en Rusia o en Ucrania, el riesgo no es solo operativo, sino también jurídico, porque las obligaciones de cumplimiento pueden cambiar de un día para otro. Las empresas del sector agroalimentario, del transporte, de la industria química y de las finanzas son, por razones distintas, algunas de las más expuestas.
Qué conviene revisar
Conviene identificar la exposición directa e indirecta: contratos con contrapartes rusas o ucranianas, cobros pendientes, pagos en divisas, dependencia de suministros energéticos o de materias primas y presencia de socios o clientes que puedan quedar afectados por listas de sanciones. También es útil repasar las cláusulas de fuerza mayor, de cambio de circunstancias y de cumplimiento normativo.
En paralelo, las compañías deberían reforzar la ciberseguridad y los planes de continuidad, que ya figuraban entre las preocupaciones de las autoridades europeas. Esta nota es informativa; la situación evoluciona con rapidez y cada empresa debería valorar su caso con asesoramiento específico, atendiendo a las decisiones oficiales que se vayan publicando. Y, como la situación puede cambiar en horas, resulta útil designar a una persona o a un comité que vigile las decisiones oficiales y coordine la respuesta de la empresa.
El reconocimiento convierte una crisis diplomática en un riesgo operativo, y conviene prepararse para los dos.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.


