COP26 y la Fed empieza a retirar estímulos

Claves
  • Mientras la cumbre del clima COP26 se celebraba en Glasgow, el 3 de noviembre la Reserva Federal anunció que empezaba a reducir sus compras mensuales de deuda.
  • Dos tendencias de fondo coincidían: la transición climática y el fin del dinero ultrabarato.
  • Ambas cambiarían el coste y las condiciones de financiación de muchas empresas: conviene incorporarlas a la planificación.

Mientras la cumbre del clima COP26 se celebraba en Glasgow, el 3 de noviembre de 2021 la Reserva Federal anunció que empezaba a reducir sus compras mensuales de deuda. Eran dos acontecimientos de naturaleza muy distinta, uno ambiental y otro monetario, que coincidieron en el calendario. Pero, vistos con perspectiva, apuntaban en una misma dirección: un entorno económico en el que cambian las reglas que habían regido durante años. Y cuando cambian las reglas, quienes las anticipan tienen más margen para adaptarse.

Para una empresa o una familia, ninguna de las dos noticias requería una reacción inmediata. Lo que sí requerían era atención. Las decisiones que se tomaran en los siguientes años, desde cómo financiar una inversión hasta qué tecnología instalar en un edificio, iban a estar influidas por ambas fuerzas: unas condiciones de financiación más exigentes y unas expectativas de sostenibilidad cada vez más presentes en la regulación y en el mercado.

Dos noticias, una misma semana

La COP26 es la conferencia anual de las Naciones Unidas sobre cambio climático, en la que los gobiernos negocian compromisos para reducir las emisiones. Ese año se celebraba en Glasgow. La Reserva Federal, por su parte, es el banco central de Estados Unidos, y su anuncio del 3 de noviembre supuso el inicio de la retirada gradual de estímulos, es decir, comprar menos deuda cada mes. Es una decisión que, aunque se tome en Washington, tiene eco en los mercados de todo el mundo.

Climática y financiera: dos agendas que se cruzaban. A primera vista no tienen relación, pero comparten un rasgo: ambas modifican las condiciones en las que operan las empresas. Una cambia el coste de la energía, de las emisiones y de ciertos productos; la otra, el precio del dinero. Y las dos lo hacen de forma gradual, lo que facilita su planificación para quien presta atención. Las empresas que lo hacen suelen evitar reacciones apresuradas cuando llegan los cambios.

Transición climática y fin del dinero ultrabarato

Dos tendencias de fondo coincidían esa semana: la transición climática y el fin del dinero ultrabarato. La primera redefine qué actividades se consideran sostenibles y cuáles tendrán más costes o restricciones; la segunda encarece la financiación. Ambas influyen en las decisiones de inversión de empresas y familias.

Dos fuerzas lentas que cambian las reglas del juego. Una inversión que parecía atractiva con tipos muy bajos puede dejar de serlo cuando la financiación cuesta más, y una actividad que se consideraba normal puede enfrentarse a nuevos requisitos si su impacto ambiental se regula con más rigor. Ninguna de las dos situaciones es repentina, pero ambas son acumulativas. Un retraso en preparar la adaptación se paga más tarde, con intereses.

El efecto sobre la financiación

Ambas cambiarían el coste y las condiciones de financiación de muchas empresas. Conviene que las empresas analicen cómo podrían verse afectadas por una financiación más cara y por las exigencias de sostenibilidad de bancos, inversores y clientes, y que lo incorporen a su planificación estratégica. Un asesor puede ayudar a priorizar.

En la práctica, eso implica revisar el plan de inversiones con dos preguntas: si seguiría teniendo sentido con tipos más altos y si encajaría con los criterios que empiezan a exigir los financiadores. Para las familias, supone prestar atención al coste de la deuda y a cómo afectará la transición climática a inmuebles, vehículos y consumo energético. Anticiparse a las dos tendencias es parte de un plan a largo plazo. Un asesor puede ayudar a traducir esas tendencias en cifras concretas para cada caso.

Los planes a largo plazo se construyen con las tendencias lentas a la vista.

Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.

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