Pensiones ligadas al IPC

Claves
  • A mediados de abril el Gobierno y el PNV acordaron revalorizar las pensiones según el IPC en 2018 y 2019.
  • El pacto llegó a cambio del apoyo a los presupuestos y tras meses de protestas de pensionistas.
  • El sistema público es solo una parte de la jubilación: conviene calcular la pensión esperable y el ahorro complementario necesario.

A mediados de abril de 2018, el Gobierno y el PNV acordaron revalorizar las pensiones según el IPC en 2018 y 2019, a cambio del apoyo del partido nacionalista a los presupuestos. El pacto llegaba tras meses de protestas de pensionistas, que reclamaban que sus ingresos no perdieran poder adquisitivo, y colocaba el debate sobre las pensiones en el centro de la política económica. Era, además, una muestra de cómo se negocian las decisiones económicas en un Parlamento donde ningún partido tiene mayoría suficiente.

La noticia interesaba a las muchas personas que, directa o indirectamente, dependen de ellas, pero también a quienes todavía trabajan y se preguntan qué recibirán el día de mañana. Para las familias, la discusión sobre el sistema público de pensiones es una invitación a plantearse cómo se financiará la jubilación propia y la de los padres o abuelos. Son conversaciones que muchas familias posponen y que resultan más sencillas cuando se abordan con tiempo y con cifras.

Qué significa vincular al IPC

El IPC mide la evolución de los precios al consumo. Si las pensiones se actualizan según el IPC, conservan su poder adquisitivo cuando suben los precios. La medida respondía a las protestas de pensionistas, que reclamaban precisamente que sus ingresos no perdieran valor.

Sin una actualización de este tipo, una pensión fija pierde capacidad de compra con los años aunque la cifra nominal no cambie. Una subida pequeña, por debajo de la inflación, equivale en la práctica a una pérdida. Por eso la regla de actualización importa tanto como el importe inicial: determina si la pensión acompaña al coste de la vida o se va quedando atrás poco a poco. Para un pensionista con ingresos ajustados, la diferencia entre ambas opciones se nota en la cesta de la compra, en la factura de la luz y en los gastos de salud.

Un pacto con contrapartida política

El acuerdo se vinculó al apoyo del PNV a los presupuestos, lo que ilustra cómo las decisiones económicas se negocian en un Parlamento fragmentado. Las medidas quedaban fijadas para dos años concretos, no como un compromiso permanente.

Esa limitación temporal tiene consecuencias. Quien planifica su jubilación no puede dar por hecho que la regla se mantendrá más allá de 2019: dependerá de futuros presupuestos y de las mayorías que se formen. Es una razón más para no construir un plan de retiro apoyado en una sola hipótesis política, y para mirar con cautela cualquier promesa que no esté respaldada por una norma estable. Lo prudente es contar con la pensión pública como una base y no como la única garantía.

Planificar la jubilación

Para las familias, el debate sobre las pensiones recuerda que el sistema público es una parte, no la totalidad, de la planificación de la jubilación. Calcular qué pensión cabe esperar y cuánto ahorro complementario hace falta, y revisar el plan cada cierto tiempo, da más seguridad que depender de lo que se decida cada año. La clave está en empezar pronto, porque el tiempo es el aliado más barato del ahorro.

Un primer paso práctico es estimar los gastos que se tendrán al jubilarse, restar la pensión pública prevista y ver qué diferencia queda por cubrir con ahorro, patrimonio o ingresos propios. Cuanto antes se haga este cálculo, más margen hay para ajustarlo. Un asesor puede ayudar a hacerlo con prudencia, sin fiar el resultado a supuestos optimistas y revisándolo cuando cambien las circunstancias de la familia. También es el momento de valorar qué ocurriría si un miembro de la familia necesitara cuidados, un gasto que a menudo se infravalora.

Una jubilación tranquila se construye con tiempo, con cifras y sin depender de una sola fuente de ingresos.

Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.

Una primera reunión no le compromete a nada.

Cuéntenos su situación. Le responderemos en menos de 24 horas laborables, con estricta confidencialidad.