- El 14 de junio la Reserva Federal subió los tipos un cuarto de punto, la segunda subida del año.
- Anunció que empezaría a reducir su balance más adelante, otra forma de endurecer las condiciones financieras.
- Quien tenga préstamos referenciados al dólar o a tipos variables debería comprobar cómo afectaría un encarecimiento adicional.
El 14 de junio de 2017 la Reserva Federal subió los tipos de interés un cuarto de punto, la segunda subida del año, y anunció que empezaría a reducir su balance más adelante. Eran dos señales en la misma dirección: el banco central de Estados Unidos seguía retirando, con gradualismo y mensajes previos, el apoyo extraordinario que había dado a la economía durante los años posteriores a la crisis.
La noticia no sorprendió, porque los mercados esperaban ya la subida, pero confirmaba un rumbo que importa más allá de las fronteras estadounidenses. Cuando el banco central de la mayor economía del mundo endurece su política, el efecto se transmite a las divisas, a los mercados de deuda y a las condiciones de financiación de empresas y Estados de todo el planeta, con intensidad variable según cada caso. Por eso las decisiones del banco central estadounidense se siguen en todo el mundo con la misma atención que las propias.
Una política que se normaliza
Tras años de tipos muy bajos, la Fed iba retirando de forma gradual el estímulo aplicado desde la crisis. Subir los tipos de manera pausada busca evitar un sobrecalentamiento de la economía sin frenar bruscamente el crecimiento. Es un equilibrio difícil: si se actúa demasiado pronto o con demasiada fuerza, se puede ahogar la recuperación; si se espera demasiado, pueden acumularse tensiones en los precios y en el crédito.
El gradualismo y la comunicación previa son parte de la estrategia. Anunciar con antelación lo que se piensa hacer permite que empresas, bancos y familias se adapten sin sobresaltos. Por eso los movimientos de la Fed suelen estar descontados por los mercados antes de producirse, y lo que más importa es lo que sugieren sobre el ritmo futuro. Ese ritmo, y no solo cada subida, es lo que determina el coste del dinero a medio plazo.
El balance de un banco central
El balance recoge los activos que el banco central acumuló al comprar bonos para inyectar liquidez. Reducirlo significa retirar parte de ese apoyo: es otra forma de endurecer las condiciones financieras, además de subir los tipos oficiales. Durante la crisis, esas compras ayudaron a mantener bajos los tipos a largo plazo; dejar de reponerlas tiende, con el tiempo, a hacer lo contrario. Es una herramienta menos conocida que los tipos, pero también influye en el coste del dinero.
Se trata de un proceso nuevo, de dimensiones considerables, cuyo efecto exacto nadie conoce con precisión. Por eso la Fed insistía en que se haría de forma gradual y predecible. Para el resto del mundo, la lectura sencilla es que la era de dinero extraordinariamente barato estaba llegando a su fin, aunque lentamente, y que los planes basados en financiación muy económica merecían una revisión.
Efectos para empresas y familias
En el mundo, el dinero en dólares se vuelve algo más caro, y eso suele notarse en las divisas, en la financiación de las empresas y en los mercados emergentes. Quien tenga préstamos referenciados al dólar o a tipos variables debería comprobar cómo afectaría un encarecimiento adicional. Lo mismo vale para empresas que se financian en dólares sin tener ingresos en esa moneda, que asumen además un riesgo de cambio.
En la práctica, el ejercicio recomendable es simple: calcular cuánto subiría la cuota o el coste financiero si los tipos fueran uno o dos puntos más altos, y comprobar si el plan lo resiste. Si no, conviene hablar con el banco o con un asesor sobre alternativas, como fijar parte del tipo o alargar plazos. Los cambios graduales son fáciles de ignorar, pero ignorarlos durante demasiado tiempo suele salir caro.
Los cambios graduales son fáciles de ignorar y caros de ignorar durante demasiado tiempo.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.


