Patrimonio · España

La inflación española sube al 3,3 %

Por Pearson Specterjueves, 2 de abril de 20264 min de lectura

El IPC de marzo subió un punto sobre febrero, empujado por carburantes y energía. Qué hay detrás y cómo proteger poder adquisitivo y márgenes.

El indicador adelantado del IPC de marzo de 2026 se situó en el 3,3 %, un punto por encima del de febrero, empujado por los carburantes y la energía. Era la tasa más alta desde mediados de 2024, y confirmaba en las estadísticas lo que muchos hogares ya notaban en la gasolinera y en el recibo de la luz.

La inflación es un impuesto silencioso: no figura en ninguna factura, pero reduce lo que cada euro permite comprar. Conviene entender de dónde viene, a quién afecta más y qué se puede hacer, tanto en casa como en la empresa, sin caer en el alarmismo ni en la indiferencia. Un dato mensual es una fotografía, no una sentencia, pero merece atención cuando se mueve tanto. Lo que importa no es el decimal, sino la tendencia y su duración.

Qué impulsó el dato

Los carburantes y la energía explicaron buena parte del salto. Es una inflación de oferta, originada por el coste de las materias primas y no por un exceso de demanda, lo que la hace más difícil de combatir con las herramientas habituales de política económica, pensadas sobre todo para enfriar o calentar el consumo. Subir los tipos de interés, por ejemplo, frena la demanda, pero no abarata el barril ni el kilovatio hora.

Además, una subida de la energía no se queda en el surtidor ni en el recibo de la luz. Encarece el transporte, la producción y la distribución, y puede acabar reflejándose en los precios de bienes muy distintos. Los economistas llaman a esto efectos de segunda ronda, y vigilarlos es una de las preocupaciones de los bancos centrales cuando la energía sube. Si los salarios y los precios empiezan a perseguirse mutuamente, una subida temporal de la energía puede convertirse en un problema más duradero.

Efecto en el ahorro de las familias

La inflación volvía a erosionar el poder adquisitivo y el ahorro: lo que hoy cuesta cien, mañana cuesta más. Quien mantiene el efectivo parado pierde valor real cada mes, y las familias con ingresos fijos, como salarios o pensiones, notan antes el recorte en su capacidad de compra. Los gastos básicos, como la energía y los alimentos, pesan proporcionalmente más en los hogares con menos ingresos, que además tienen menos margen para ahorrar.

No se trata de gastar ni de invertir con prisa, sino de distinguir entre la liquidez necesaria para el día a día y para imprevistos, y el dinero que puede esperar. Y ante cualquier producto que prometa proteger frente a la inflación, conviene pedir que se explique con claridad cómo funciona y qué costes tiene.

Margen y contratos en la empresa

Para las empresas, la inflación comprime los márgenes cuando los costes suben más rápido que los precios de venta. Las empresas con cláusulas de revisión de precios en sus contratos pudieron trasladar costes; las que no, tuvieron que absorberlos. Es un buen momento para revisar la redacción de los contratos de largo plazo. Un contrato firmado hace años con un precio cerrado puede haber dejado de ser rentable sin que nadie se haya dado cuenta.

Conviene comprobar a qué índice se refieren las cláusulas, con qué periodicidad se aplican y si cubren los costes que de verdad pesan en el negocio. También ayuda seguir de cerca la estructura de costes, actualizar las tarifas con regularidad y explicar a los clientes los cambios con antelación y transparencia. Una subida bien comunicada se acepta mejor que una sorpresa en la factura. Y si el margen se estrecha de forma estructural, conviene preguntarse si el modelo de precios sigue siendo el adecuado.

Contra la inflación, la mejor defensa es conocer dónde están los costes y cómo se trasladan.

Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.

Una conversación, cuando usted lo decida.

Respondemos a toda consulta en menos de 24 horas laborables, con total confidencialidad.