El 3 de junio de 2025 se conoció que la afiliación media llegó a 21,78 millones y que el paro registrado bajó de 2,5 millones, algo que no ocurría desde 2008.
El 3 de junio de 2025 se publicaron los datos de empleo de mayo. La afiliación media a la Seguridad Social aumentó en 195.736 personas respecto a abril y se situó en 21.784.375, el nivel más alto de la serie histórica. El paro registrado en las oficinas de empleo descendió por debajo de los 2,5 millones, una cifra que no se veía desde 2008.
Son dos cifras distintas que conviene no mezclar. La afiliación cuenta a las personas que cotizan y se publica a comienzos de cada mes; el paro registrado cuenta a quienes están inscritos como demandantes de empleo y no incluye a todos los que buscan trabajo. Para una visión más completa existe la Encuesta de Población Activa del INE, de periodicidad trimestral.
Cómo leer estas cifras
Mayo suele ser un buen mes para el empleo por la actividad de temporada, en especial en hostelería y turismo, y por eso las comparaciones más fiables son las interanuales y las que corrigen el efecto estacional. Aun así, el récord confirma una tendencia de varios años de crecimiento sostenido del número de personas que trabajan y cotizan. La afiliación media, además, promedia todo el mes y suaviza los picos de un solo día, lo que la hace más estable que una cifra puntual.
También hay matices. Algunos análisis, como el de Funcas, advertían de que el ritmo de creación de empleo se ralentizaba, sobre todo entre los afiliados extranjeros, que habían sido uno de los motores de los últimos años. Un máximo histórico no garantiza que el ritmo se mantenga, y conviene seguir la evolución mes a mes antes de extraer conclusiones.
Qué significa para las empresas
Un mercado laboral con menos paro significa, en general, más competencia por el talento. Hay sectores con vacantes difíciles de cubrir, y la rotación voluntaria tiende a aumentar. Para las empresas, el reto ya no es solo el coste salarial, sino la capacidad de atraer y retener a las personas con condiciones, formación y flexibilidad. En ese contexto, las empresas que antes compensaban con rotación y contratos cortos pueden descubrir que reemplazar a un profesional formado cuesta más que retenerlo.
También afecta a la planificación: contratar con antelación para la temporada alta, prever sustituciones por vacaciones y ajustar los calendarios. Conviene además tener al día el registro de jornada y las modalidades contractuales, como los fijos discontinuos, que suelen ser objeto de control por parte de la Inspección de Trabajo.
Qué conviene revisar
Un buen ejercicio es repasar la plantilla con tres preguntas: qué puestos son críticos y están en riesgo de abandono, qué contratos vencen en los próximos meses y cuánto cuesta realmente cubrir una vacante, incluido el tiempo que el puesto queda sin ocupar. Con esas respuestas se puede decidir si compensa mejorar condiciones, invertir en formación o reorganizar tareas. Conviene mirar también los convenios colectivos aplicables, porque las tablas salariales y las condiciones pactadas influyen en la capacidad de atraer personal.
Las empresas que trabajan con autónomos colaboradores o con contratos de temporada deben comprobar además que la calificación de cada relación es la correcta: la presión de la demanda de talento no justifica asumir riesgos de encuadramiento. Su asesor laboral puede ayudarle a aplicar estos puntos a su caso.
Con tanto empleo como nunca, el talento deja de ser una variable y pasa a ser una estrategia.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.



