El Consejo de la UE adoptó el 26 de febrero el reglamento que obliga a los bancos a ofrecer transferencias instantáneas en euros sin coste superior al de las ordinarias.

El 26 de febrero de 2024, el Consejo de la Unión Europea adoptó formalmente el reglamento sobre pagos instantáneos en euros, tras la votación del Parlamento Europeo del 7 de febrero. La norma modifica los reglamentos sobre la zona única de pagos en euros y establece que los proveedores que ofrecen transferencias en euros deberán ofrecer también la modalidad instantánea, disponible a cualquier hora y cualquier día del año. Se publicará en el Diario Oficial de la Unión Europea y entrará en vigor a los veinte días de su publicación.
En buena parte de la zona euro, la transferencia instantánea cuesta más que una ordinaria y no todas las entidades la ofrecen. El reglamento pretende cambiar eso: obliga a ofrecerla, limita su precio, fija que los fondos lleguen a la cuenta del beneficiario en un máximo de diez segundos y exige un servicio de verificación del beneficiario antes de confirmar el pago, que compara el IBAN con el nombre del titular y avisa si no coinciden. Se espera que reduzca los errores y, sobre todo, los fraudes por suplantación. El objetivo de las instituciones europeas es que el pago instantáneo deje de ser un servicio minoritario y pase a ser un medio de pago habitual.
Qué cambia para los bancos
Los proveedores de servicios de pago de la zona euro que ofrezcan transferencias deberán permitir recibir transferencias instantáneas en un plazo de nueve meses desde la entrada en vigor y enviarlas en dieciocho. Los de los Estados miembros fuera de la zona del euro tienen plazos más largos. Además, deberán contrastar con frecuencia a sus clientes con las listas de sanciones de la Unión, de forma periódica y no operación a operación, para no retrasar el pago.
Para los clientes, la principal novedad será la comodidad: pagos que llegan en segundos, a cualquier hora, sin recargo respecto al mismo pago por la vía ordinaria. El servicio de verificación del beneficiario se aplicará tanto a las transferencias instantáneas como a las ordinarias en euros.
Efecto en las empresas
Para las empresas, el pago instantáneo reduce el tiempo entre la venta y el cobro, lo que mejora la tesorería, sobre todo en pymes, comercios y negocios de servicios. También mejora la previsión de caja de quienes pagan a proveedores o nóminas, porque la fecha de abono deja de depender de los horarios bancarios. También simplifica la conciliación de cobros y puede sustituir a otros medios de pago con comisiones más altas, siempre que el cliente lo elija.
En contrapartida, exige mejores controles internos: un pago que llega en segundos se emite también en segundos y, en la práctica, no se recupera con facilidad. La verificación del IBAN frente al nombre reduce el riesgo de errores y del llamado fraude del CEO, pero no lo elimina. Conviene mantener procedimientos de doble autorización para los importes elevados y formar al equipo ante los intentos de suplantación.
Qué conviene revisar
Con la implantación escalonada, es un buen momento para hablar con su banco: qué transferencias instantáneas ofrece ya, a qué precio y con qué límites, y cómo se integrarán en su software de tesorería y facturación. Si cobra a través de pasarelas de pago o datáfonos, conviene preguntar si incorporarán el pago instantáneo como alternativa.
También es útil actualizar la política de pagos de la empresa: quién autoriza, con qué límites y cómo se actúa ante una transferencia errónea. Como información general, para decisiones concretas sobre sus medios de pago consulte con su asesor.
El dinero se moverá en segundos; los controles de la empresa tendrán que hacerlo también.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.


