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Luz verde a los fondos cotizados de bitcoin

Por Pearson Specterjueves, 11 de enero de 20243 min de lectura

La SEC aprobó el 10 de enero los primeros ETF que invierten directamente en bitcoin. Qué son, qué cambian y qué no cambian para el inversor.

Foto: Ajay Suresh · Wikimedia Commons · CC BY 2.0 (recortada)

El 10 de enero de 2024, la SEC, el regulador de los mercados de valores de Estados Unidos, aprobó los primeros fondos cotizados que invierten directamente en bitcoin. Empezaron a negociarse al día siguiente, y entre los emisores figuraban grandes gestoras como BlackRock. La decisión ponía fin a años de rechazos de solicitudes anteriores y se interpretó de inmediato como un punto de inflexión para el activo. Era, en la práctica, el reconocimiento de que un activo nacido fuera del sistema financiero tradicional encontraba por fin un lugar dentro de él.

No era una noticia técnica reservada a especialistas. Un producto regulado y negociable en bolsa cambia quién puede acercarse a bitcoin y de qué manera, y por eso el anuncio interesó tanto a particulares como a instituciones, gestores de patrimonios y empresas cuyo negocio depende del sector. Entender el cambio exige distinguir entre lo que la aprobación significa y lo que no significa.

Qué es un ETF al contado

Un fondo cotizado, o ETF, es un vehículo que se compra y se vende en bolsa igual que una acción, a través de la cuenta que el inversor ya tenga en su banco o su bróker. Su valor refleja el de aquello que contiene, ya sean acciones, bonos, materias primas o, en este caso, bitcoin. La comodidad es la gran ventaja del formato: se opera en horario de mercado y desde la misma cuenta que cualquier otro valor cotizado.

Los fondos de bitcoin «al contado» poseen el activo directamente, en lugar de operar con derivados, que son contratos cuyo valor depende del precio de otro activo. La diferencia importa: el fondo compra y custodia bitcoin real, y quien adquiere participaciones se ahorra la parte más técnica, que consiste en abrir una cartera digital, guardar las claves y protegerlas de errores o robos. A cambio, delega esa custodia en terceros, de modo que la seguridad depende de la solidez de quien la presta.

Una puerta principal

Para el mercado, el mensaje era que bitcoin entraba en las carteras institucionales por la puerta principal. Muchas entidades tienen restricciones regulatorias, de custodia o de política interna que les impiden mantener posiciones directas en un activo así. Un producto aprobado por el supervisor y ofrecido por gestoras conocidas reduce buena parte de esas barreras. Para un comité de inversión, la diferencia entre un activo sin un marco claro y un producto supervisado es enorme, aunque el activo subyacente sea el mismo.

Para la infraestructura que sostiene la red, la minería, una demanda más estable y profesional era un cambio de fondo. La minería depende del precio del activo que produce, y una base de compradores más amplia y de largo plazo puede reducir parte de la incertidumbre con la que se planifican las inversiones en equipos, energía y financiación. No elimina los ciclos propios del sector, pero sí puede cambiar el telón de fondo en el que se toman las decisiones.

Más acceso no es lo mismo que menos riesgo.

Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.

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