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España organizará el Mundial de 2030

Por Pearson Specterjueves, 5 de octubre de 20234 min de lectura

La FIFA elige a España, Portugal y Marruecos como sedes principales del Mundial de 2030. Qué efectos tienen los grandes eventos en la economía y cómo prepararse.

El 4 de octubre de 2023 la FIFA anunció que España, Portugal y Marruecos serían las sedes principales del Mundial de fútbol de 2030. Barcelona, con el nuevo Camp Nou, aspiraba a albergar partidos clave en un torneo que quedaba aún a varios años de distancia.

Aunque el campeonato estaba lejos, el anuncio tenía efectos inmediatos en la planificación de ciudades, empresas e inversores. Un gran evento deportivo no se improvisa: exige años de preparación, y esa preparación genera actividad económica mucho antes de que comience la competición. Por eso conviene mirar el anuncio como el inicio de un proceso largo, no como un hecho puntual. Una candidatura conjunta entre países de dos continentes tiene también un componente logístico y político considerable, porque exige coordinar infraestructuras, transportes, seguridad y normas de entrada entre territorios con marcos legales distintos.

Qué se anunció

La designación de tres países como sedes principales reparte la organización entre territorios distintos, y Barcelona contaba con el nuevo Camp Nou como argumento para tener un papel destacado.

Entre el anuncio y los partidos hay un largo camino de decisiones: qué ciudades acogerán qué encuentros, qué infraestructuras serán necesarias y quién las financiará. Hasta que esas cuestiones se concreten, es prudente no dar por hechos detalles que aún no se han definido y esperar a que los organizadores y las administraciones los vayan comunicando. Los plazos largos permiten planificar con calma, pero también hacen que las previsiones de coste y de ingresos sean inciertas. Conviene recordar que las estimaciones iniciales de grandes eventos suelen revisarse con el paso del tiempo.

Inversiones a largo plazo

Los grandes eventos deportivos traen inversiones en infraestructuras, hoteles y transporte durante años. La preparación genera obra pública y privada, empleo y actividad en la construcción, los servicios y el turismo, mucho antes de que se juegue el primer partido.

Estas inversiones no son siempre un negocio uniforme. Algunas se amortizan con el uso continuado, mientras que otras dependen de la celebración del evento. Por eso los analistas suelen distinguir entre las infraestructuras con vida útil duradera, que benefician a la ciudad mucho después, y las instalaciones temporales, cuya rentabilidad es más discutible. La construcción y la rehabilitación de estadios, estaciones, accesos y alojamientos movilizan a numerosos proveedores locales, y las empresas que se preparan con tiempo, certificaciones al día y capacidad financiera pueden optar mejor a esos contratos. También se generan oportunidades en servicios menos visibles, como la seguridad, la limpieza, la formación, la traducción, la tecnología o la gestión de eventos, que se contratan con antelación y a menudo mediante procesos competitivos.

Barcelona y sus hitos

Para Barcelona, se sumaba a otros hitos como la Copa América de vela de 2024. La suma de grandes eventos refuerza la imagen internacional de la ciudad, pero también presiona sobre servicios, vivienda y movilidad. Cada evento añade una capa de demanda sobre recursos que ya son limitados.

Para los negocios locales, hoteles, restauración, comercio y servicios profesionales, conviene seguir con antelación los planes de inversión y las oportunidades de contratación que se vayan abriendo. Las licitaciones, los contratos de proveedores y las necesidades de personal suelen definirse con mucha anticipación, y quien conoce el calendario puede preparar su oferta con tiempo. El crecimiento de la demanda en alojamiento y alquiler de corta duración durante estos acontecimientos plantea además cuestiones de regulación y de convivencia vecinal que cada propietario y cada negocio deberían tener presentes. Y la presión sobre la movilidad y los servicios públicos obliga a las empresas a pensar en cómo mantener su actividad ordinaria en los días de mayor afluencia, con horarios, repartos y turnos adaptados a la situación de la ciudad.

Los grandes eventos son una oportunidad que se aprovecha mejor cuando se prepara con años de antelación.

Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.

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