El 22 de julio, Rusia, Ucrania, Turquía y la ONU firmaron en Estambul el pacto que reabre tres puertos del mar Negro. Por qué importa a empresas y familias.
El 22 de julio de 2022, en el palacio de Dolmabahçe de Estambul, Rusia, Ucrania, Turquía y Naciones Unidas firmaron la Iniciativa de Cereales del Mar Negro, el acuerdo que permite reanudar las exportaciones de cereales y alimentos desde los puertos ucranianos. Cubre Odesa, Chornomorsk y Yuzhny, incluye los fertilizantes y se concibió para un periodo inicial de 120 días.
La guerra había bloqueado en el mar Negro una parte esencial del comercio mundial de cereales, y el cierre de esas rutas se notaba en los precios de los alimentos, de los fertilizantes y de los contratos de transporte. Antes de la invasión, la gran mayoría de las exportaciones de cereales de Ucrania salía por mar, de modo que no existía una alternativa terrestre capaz de sustituir esos puertos. Al día siguiente, un ataque con misiles contra el puerto de Odesa recordó lo frágil del acuerdo.
Qué prevé el acuerdo
El texto permite que los buques mercantes entren y salgan de los tres puertos por corredores marítimos acordados. Un centro de coordinación conjunto, con sede en Estambul y representantes de Rusia, Turquía, Ucrania y la ONU, supervisa los corredores y la inspección de los buques para comprobar que no transportan armas.
Naciones Unidas actúa como secretaría de ese centro. El mismo día se firmó un segundo documento entre la ONU y Rusia para facilitar la salida de sus propios alimentos y fertilizantes al mercado mundial, una de las reclamaciones de Moscú por las sanciones.
Efectos en mercados y empresas
Ucrania es un gran exportador de trigo, maíz y aceite de girasol, y los precios internacionales de los cereales habían subido con fuerza desde febrero. Una reapertura efectiva puede aliviar esa presión, pero los efectos tardan en notarse: hay que inspeccionar, recuperar la operativa de los puertos y reorganizar las flotas, y el precio final depende también de las cosechas, la energía y los tipos de cambio. Además, los precios de los cereales se forman en mercados de futuros, que reaccionan a las expectativas más que a los hechos consumados: parte de la noticia ya estaba descontada antes de que saliera el primer barco.
Para la industria alimentaria, la distribución y el sector agrario, el acuerdo reduce, pero no elimina, la incertidumbre en el coste de materias primas y fertilizantes. Para las familias es un factor más entre los que alimentan la inflación, junto con la energía. Conviene no sacar conclusiones rápidas: un acuerdo de 120 días no equivale a la normalidad.
Qué conviene revisar
Las empresas con exposición a materias primas agrícolas deberían revisar sus contratos de suministro y las cláusulas de revisión de precios, los plazos de aprovisionamiento y su dependencia de un único origen. Las que importan o exportan alimentos pueden valorar con su asesor las coberturas disponibles frente a oscilaciones de precio y de tipo de cambio.
También merece atención el transporte: los seguros de buques y de mercancías en zonas de conflicto y las cláusulas de fuerza mayor de los contratos, que cobran protagonismo cuando una ruta se cierra de golpe. Es información general, y cada caso depende de sus contratos y de su sector. El Código Civil exonera de responsabilidad por los sucesos que no pudieran preverse o que, previstos, fueran inevitables, pero los tribunales lo aplican con cautela y suele pesar más lo que las partes hayan pactado expresamente. Un contrato claro sobre quién soporta el riesgo de un bloqueo vale más que invocar la fuerza mayor a posteriori.
Reabrir un puerto es un primer paso; que el comercio vuelva a ser previsible llevará bastante más tiempo.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.



