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La fiebre de GameStop

Por Pearson Specterlunes, 25 de enero de 20213 min de lectura

Miles de pequeños inversores coordinados en foros dispararon una acción y pusieron en apuros a varios fondos. Qué pasó y qué enseña a un patrimonio familiar.

Foto: Dwight Burdette · Wikimedia Commons · CC BY 3.0 (recortada)

A finales de enero de 2021, miles de pequeños inversores organizados en foros de internet comenzaron a comprar de forma coordinada acciones de GameStop. El precio se disparó en pocos días y puso en apuros a varios fondos que habían apostado a que caería. Algunas plataformas llegaron a restringir las compras, lo que añadió polémica a un episodio ya de por sí llamativo. Lo ocurrido con una sola acción abrió un debate mucho más amplio sobre cómo funcionan los mercados y qué papel tienen en ellos los pequeños inversores.

La historia ocupó titulares durante semanas porque tocaba varias fibras a la vez: la rivalidad entre pequeños inversores y grandes fondos, el papel de las redes sociales y el funcionamiento interno de los mercados. Para quien gestiona un patrimonio, más que la anécdota importa lo que revela sobre cómo se forman los precios en momentos de euforia.

Cómo funciona una apuesta a la baja

Un fondo puede ganar dinero si una acción cae mediante la llamada venta en corto: toma prestados títulos, los vende y espera recomprarlos más baratos para devolverlos. Si el precio sube en lugar de bajar, la pérdida potencial no tiene techo, porque no hay límite a cuánto puede subir una acción. Es una operación legítima y habitual, pero con un riesgo asimétrico: la ganancia máxima es limitada, mientras que la pérdida potencial no lo es.

Por eso, cuando el precio empezó a subir, los fondos que apostaban a la baja se vieron obligados a recomprar para limitar sus pérdidas. Esas compras forzadas empujaron el precio todavía más arriba, y lo que había empezado como una compra coordinada se retroalimentó. Que algunas plataformas restringieran las compras añadió una discusión sobre cómo deben funcionar los mercados.

Cuando el precio no cuenta toda la historia

El episodio mostró hasta qué punto las redes sociales pueden mover un precio en horas. Un precio que sube con rapidez no refleja necesariamente el valor de una empresa, sino la presión de quienes compran y de quienes se ven forzados a comprar. Esos movimientos pueden revertirse con la misma velocidad con la que se produjeron. La velocidad de la información en las redes hace que esos movimientos se produzcan antes de que muchos participantes tengan tiempo de analizarlos.

Para los pequeños inversores, el riesgo es evidente: tras una subida así las pérdidas pueden ser elevadas en muy poco tiempo. Para las empresas cotizadas, un precio desconectado de su actividad real puede ser una distracción, y para los propios mercados, un recordatorio de que la liquidez y la confianza tienen límites. Cualquiera de esos efectos puede aparecer de nuevo cuando la atención colectiva se concentra en un único valor.

El valor de una estrategia se mide cuando el entorno se agita, no cuando todo sube.

Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.

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