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La OMC censura los aranceles de EE. UU. a China

Por Pearson Specterjueves, 17 de septiembre de 20204 min de lectura

Un grupo especial de la OMC concluyó el 15 de septiembre que los aranceles de EE. UU. a productos chinos incumplen sus normas, pero la apelación está bloqueada.

El 15 de septiembre de 2020 un grupo especial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) hizo público su informe en el litigio entre China y Estados Unidos sobre los aranceles que Washington impuso desde 2018 a productos chinos con base en su legislación comercial interna, la llamada sección 301. Concluyó que esos aranceles, que afectan a una parte muy amplia de las importaciones procedentes de China, son incompatibles con las normas del GATT, en particular con la cláusula de nación más favorecida.

El informe es una victoria formal para Pekín, pero su efecto práctico es limitado. Estados Unidos podía recurrir, y el órgano de apelación de la OMC no tiene quórum desde que Washington bloqueó el nombramiento de sus miembros, de modo que un recurso deja el asunto sin resolver. Para las empresas el mensaje es doble: las reglas multilaterales existen, pero hoy pesan menos que las decisiones políticas a la hora de fijar el coste de comerciar entre grandes potencias.

Qué decidió el grupo especial

Un grupo especial es un panel de expertos que resuelve las diferencias entre miembros de la OMC. En este caso examinó si los aranceles estadounidenses, que se aplican solo a mercancías de origen chino, respetaban el principio de nación más favorecida, según el cual un país no puede conceder a unos socios ventajas que niega a otros. Concluyó que no lo hacían, porque el trato dado a China era menos favorable que el aplicado a otros miembros.

Estados Unidos alegó que las medidas se justificaban por razones de moral pública, una excepción prevista en las normas del GATT. El grupo especial consideró que no había demostrado que lo estuvieran. La decisión se limita a este litigio y a los aranceles analizados, y no resuelve el conjunto de las tensiones comerciales entre ambos países, que tienen también un componente político y tecnológico.

Por qué los aranceles siguen

Cuando un panel decide, su informe puede adoptarse o ser recurrido ante el órgano de apelación. Si una de las partes recurre, la decisión no se vuelve firme hasta que ese órgano la resuelva. Como no puede hacerlo por falta de quórum, quien recurre bloquea en la práctica el resultado. Se esperaba que Washington hiciera exactamente eso, de modo que los aranceles no tenían por qué desaparecer como consecuencia del informe.

La consecuencia es que el sistema de solución de diferencias de la OMC pierde parte de su eficacia como garantía para las empresas, que no pueden contar con una resolución definitiva de estos conflictos. Para ellas, la fuente de previsibilidad pasa a ser el calendario de las negociaciones entre gobiernos y las decisiones administrativas, que cambian con rapidez y a menudo sin demasiado aviso previo.

Qué conviene revisar

Las empresas que importan o exportan con China o con Estados Unidos, o que dependen de cadenas de suministro que pasan por ambos, deberían revisar tres cosas: el origen real de sus productos y componentes, la partida arancelaria aplicable y los contratos, para saber quién asume el coste si cambian los aranceles. Muchas descubren que una pieza intermedia fabricada en un país determina el trato de todo el producto.

Las cláusulas de ajuste de precios, la elección del incoterm y las alternativas de abastecimiento son herramientas prácticas, más fiables que esperar a que una resolución internacional modifique el escenario. Aunque España no es parte de este litigio, sus empresas lo notan a través de proveedores, clientes y precios. Información general; consulte con su asesor aduanero antes de modificar contratos.

Cuando las reglas comunes se debilitan, la previsión pasa a depender de cada contrato.

Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.

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