El 4 de noviembre quince países de Asia y Oceanía concluyeron la negociación de la RCEP, sin la India. Qué es este acuerdo y qué implica para el comercio europeo.
El 4 de noviembre de 2019, durante la cumbre de la ASEAN en Bangkok, quince de los dieciséis países que negociaban la Asociación Económica Integral Regional, conocida como RCEP, anunciaron que habían concluido las negociaciones del texto de sus veinte capítulos y de casi todos los asuntos de acceso a mercados. Los quince son los diez miembros de la ASEAN, más China, Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda. La India decidió no sumarse al compromiso, al considerar que sus preocupaciones esenciales seguían sin resolverse.
El objetivo es que el acuerdo se firme en 2020, tras una revisión jurídica de los textos. Los participantes dejaron abierta la puerta a que la India se incorpore más adelante. Aunque el anuncio marca un hito, conviene recordar que todavía no está listo para su firma ni, por supuesto, para su aplicación, que exigirá además la ratificación de cada país. Los textos tardaron siete años en negociarse, un tiempo largo que refleja la dificultad de armonizar economías muy distintas, desde las más avanzadas hasta las de menor desarrollo.
Qué es la RCEP
La RCEP es un tratado de libre comercio que reduce aranceles entre sus miembros y armoniza reglas sobre comercio de bienes y servicios, inversión, propiedad intelectual, comercio electrónico y reglas de origen. Se estima que reúne a cerca de un 30 % de la población y del producto mundial, lo que la convertiría en uno de los mayores bloques comerciales del planeta.
Para China, es una forma de consolidar su peso comercial en la región en un momento de guerra arancelaria con Estados Unidos. Para países como Japón o Australia, es un complemento a otros acuerdos, como el Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico, en vigor desde diciembre de 2018, que no incluye ni a China ni a la India. Es parte de una carrera por crear marcos comerciales alternativos. Para algunos analistas, la ausencia de la India limita el alcance económico del pacto, aunque la puerta abierta mantiene la posibilidad de una incorporación posterior.
Qué implica para Europa
La Unión Europea ha respondido a ese movimiento con sus propios acuerdos: el de Japón, en vigor desde febrero de 2019, y el de Vietnam, firmado en junio. Una Asia cada vez más integrada puede ser tanto una oportunidad como un reto para las empresas europeas, que compiten con proveedores asiáticos que se benefician de reglas de origen más flexibles dentro del bloque.
Las cadenas de suministro tenderán a organizarse en torno a la región, con un mayor comercio de componentes y bienes intermedios entre sus países. Para un exportador español, esto puede ser positivo si vende a la región, pero puede trasladar presión competitiva si sus clientes empiezan a sustituirle por proveedores intrarregionales. Al incluir reglas de origen comunes, un fabricante puede combinar componentes de varios países del bloque y seguir beneficiándose de aranceles reducidos, lo que favorece la integración de las cadenas regionales.
Qué conviene revisar
Las empresas con proveedores, clientes o producción en Asia deberían seguir el calendario de la RCEP y de los acuerdos europeos, y valorar qué preferencias arancelarias podrían aplicarles. Conviene también revisar las reglas de origen de sus productos, que determinan si pueden beneficiarse de un acuerdo concreto.
En el plano estratégico, tiene sentido preguntarse si la empresa depende demasiado de un mercado o de un proveedor, y qué mercados asiáticos pueden ser relevantes a medio plazo. Consulte con su asesor para evaluar su exposición internacional. Conviene tener en cuenta que la RCEP no sustituye a los acuerdos europeos con Japón o Vietnam, sino que convive con ellos; por eso importa saber qué norma de origen se aplica a cada producto.
El comercio mundial se reorganiza por bloques, y conviene saber en cuál de ellos se juega cada negocio.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.



