El 8 de junio las elecciones anticipadas que May convocó para reforzarse ante el Brexit le salieron al revés: perdió la mayoría absoluta y la libra cayó.

El 8 de junio de 2017 el Partido Conservador de Theresa May perdió la mayoría absoluta en las elecciones anticipadas que ella misma había convocado para reforzarse ante el Brexit. La libra cayó. La primera ministra había planteado el adelanto electoral con la expectativa de ampliar su apoyo parlamentario, y el resultado dejó al Gobierno en una posición más débil que la que tenía antes de convocar a los votantes.
La sorpresa fue mayúscula porque la convocatoria se había presentado como una jugada segura. Para las empresas y los inversores, la cuestión relevante no era el análisis político del resultado, sino sus efectos prácticos: un Gobierno con menos margen de maniobra, una negociación con Bruselas a punto de empezar y una divisa que reflejaba de inmediato la mayor incertidumbre sobre el rumbo del país. Los mercados no esperan a que se aclare la política: reaccionan a la primera señal de cambio.
Un resultado inesperado
La primera ministra buscaba una mayoría más amplia para negociar la salida de la UE desde una posición fuerte. El resultado fue el contrario: un Parlamento sin mayoría clara y un Gobierno más débil, justo cuando empezaban las conversaciones con Bruselas. Una negociación compleja se afronta con más seguridad cuando quien la dirige cuenta con un respaldo sólido; la falta de él puede traducirse en más cautela, más lentitud o más concesiones.
Para quienes siguen la economía, la lectura es doble. Por un lado, el resultado podía hacer más difícil mantener una línea de negociación coherente, lo que aumentaba la incertidumbre. Por otro, abría la posibilidad de que los términos de la salida fueran distintos de los que se habían anticipado. En ambos casos, el mensaje para las empresas era el mismo: había menos certezas que antes de la votación.
Por qué cae la libra
Una moneda refleja la confianza en la economía y en la estabilidad política de su país. Cuando aumenta la incertidumbre sobre quién gobierna y con qué fuerza, los inversores suelen reducir su exposición a esa divisa, que se deprecia. Para quien cobra, paga o invierte en libras, eso supone un cambio inmediato de valor, aunque el negocio subyacente no haya cambiado en absoluto.
Una divisa más débil tiene efectos desiguales. Beneficia, en principio, a quienes exportan desde el Reino Unido o cobran en libras sin tener gastos en esa moneda, y perjudica a quienes importan o tienen deudas denominadas en otra moneda. Para una empresa o una familia con actividad en el país, la variación del tipo de cambio puede alterar de golpe los precios, los márgenes y el valor de los activos.
Revisar la exposición
Las empresas con ventas, compras o activos en el Reino Unido deberían revisar su exposición a la divisa, los contratos con precios en libras y las coberturas posibles. Una cobertura es un acuerdo que fija de antemano un tipo de cambio para una operación futura, y puede reducir la incertidumbre a cambio de un coste. No elimina el riesgo, pero lo hace previsible, lo cual facilita la planificación de márgenes y de tesorería. Para empresas pequeñas existen soluciones más sencillas, como pactar precios en euros con clientes y proveedores cuando sea posible.
Y las familias con gastos o propiedades allí, valorar cómo les afecta una moneda más débil: matrículas, alquileres, hipotecas o gastos de viaje pueden variar de forma apreciable. Lo prudente es no tomar decisiones de cambio de divisa a partir de un solo día de cotización, y hablar con un asesor si las cantidades en juego son significativas. Este texto es información general y no una recomendación de inversión.
Cuando la política se complica, la divisa suele ser la primera en reflejarlo.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.


